sábado, 19 de febrero de 2011

Kiko Veneno: "Me molesta que etiqueten mi música"



Acabó el año con nuevo disco, ‘Dice la gente’, y ha comenzado el 2011 con una gira de conciertos. Lenguaraz impenitente recala en Valencia con polémica a cuestas a causa del veto reciente en Ceuta por unas declaraciones que dice lamentar. Kiko es mucho Kiko.

A pesar de que en España existe la libertad de expresión, unas declaraciones a un diario local en las que cuestionaba la españolidad de Ceuta, le han costado a Kiko Veneno la suspensión de su concierto por parte del ayuntamiento popular de esa ciudad. En su página web, el cantante asume el error y pide disculpas a sus seguidores.
- En el tema ‘Pájaro en el cable’, dice ‘voy buscando mi manera de ser libre’. …¿no le parece que cada vez nos dejan menos ejercer nuestra libertad y que resulta más difícil?
-Don Quijote lo veía claro….El sistema es más complejo pero más simple a la vez. A los que hacemos música no nos interesa el control exhaustivo que ejercen los políticos y los trucos que se inventan para controlar más y más. La música está en la vida y la vida está en la música. Yo vivo en un mundo aislado inmune a la manipulación.
-Dicen que ‘Dice la gente’ es su trabajo más permeable a los ritmos africanos, que se respiran aires de blues del desierto..¿Quizá le apetecía en este momento concreto y ya que produce usted el disco, hacer esta apuesta?
-Todos los discos que he hecho hasta el momento ha sido porque me apetecía hacerlos y, éste último, también. La música africana siempre ha estado en mi vida, con ese espíritu del desierto tan peculiar, cargada de espiritualidad, conectada a la vida cotidiana y alejada del sentido profesional que le damos nosotros…
-El disco tiene catorce temas, dos de los cuales ‘La rumba de la crisis’ y ‘Solo hay que soplar’ están inéditos en Itunes. Además, de ‘Señorita’, que se grabó la maqueta pero que, al final, no se ha incluido …
-Sí, y me dan muchas ganas de cantarlo porque trata del problema que tenemos los músicos en los aviones cuando nos vemos obligados a facturar la guitarra o pagar un asiento para evitar que la rompan y poder viajar con ella.
-Le gusta hablar de las cosas cotidianas de la vida e impregnarse todo tipo de músicas e influencias..-
Eso es la música popular, la que comunica unas vertientes con otras porque la música es la libertad de hacer lo que sientes.
-Entonces, ¿supongo que le fastidiará un poco que clasifiquen o etiqueten su música? ¿Qué digan de usted que es un cantante de flamenco fusión, flamenco rock o rumbero, tal y como le han llegado a definir?
-Me molesta mucho que etiqueten mi música. Yo soy un cantante de música popular pero, como siempre digo, existe una necesidad de controlar, de clasificar y en esa pobreza nos movemos.
-Y ya que dice que la música es su vida, le imagino enfrascado en nuevos proyectos
-Sí, estoy trabajando material para armar las canciones de mi próximo disco. Estoy haciendo letras nuevas y viendo a ver de experimentar en el campo del sonido. Soy como un naturalista al que le gusta experimentar en la música con sus conocimientos y herramientas.

viernes, 7 de enero de 2011

Las fotografías de Héctor Garrido


Caprichos del destino hicieron que hace unos meses conociera al fotográfo andaluz Héctor Garrido en un viaje de regreso de La Habana. Fuimos compañeros de asiento en el vuelo de Iberia que cubre el trayecto La Habana-Madrid por espacio de unas diez horas aproximadamente. El venía de inagurar su exposición "Agua" en Habana Vieja, concretamente en el Centro Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, y yo efectúaba por segunda vez en menos de un año el camino de vuelta desde La Habana hasta mi país en una búsqueda constante de identidad que me tiene atrapada aún hoy en un espacio y un tiempo en el que no me reconozco. Pero esa es otra historia que quizá algún día relate, ahora quiero hablar del fotógrafo Héctor Garrido, del casual descubrimiento que realicé volando sobre sus fotografías cual alfombra en un viaje apasionante por captar la esencia.
A pesar de habernos conocido hacía escasos minutos, Héctor no dudó ni un instante a la hora de desnudar su trabajo a los ojos de una desconocida, índicio de generosidad y pasión por su trabajo. Me enseñó algunas de las fotografías que ilustran la exposición que acababa de inaugurar sobre el agua, imágenes de agua captada desde el cielo en diferentes partes del planeta, un agua corrupta por la mano del hombre, alejada de su esencia de vida, pero convertida a través de su cámara en colores y formas de gran belleza, en una suerte de catarsis artística y denuncia medioambiental.

Me enseñó también las fotografías que acababa de realizar callejeando por la ciudad de La Habana, me explicó cómo gustaba de perderse por Centro Habana, Habana Vieja, Vedado...hablar con sus gentes, interactuar con ellos para captar precisamente esa esencia que va buscando, esa mágia de la fotografía que él describe y que agarra el instante presente por los pelos para convertirlo en recuerdo. Le escribí pasados unos días y él me contestó amablemente regalándome algunas de sus fotografías de la Habana en su deseo sincero de que conectara con una tierra que me tiene enamorada y que espero ver muy pronto. Una vez más hizo manifiesta su generosidad de fotógrafo amigo que me permitió volver a viajar hasta La Habana en esa alfombra voladora que son sus fotografías, plenas de mágia y recuerdos entrañables que pueblan mi alma. Gracias Héctor.
Fotografías de la entrada: Héctor Garrido
http://www.hectorgarrido.com/
Héctor Garrido: Fotógrafo especializado en naturaleza, ciencia, así como reconocido divulgador científico. Ha realizado un buen número de publicaciones y más de cincuenta exposiciones fotográficas y divulgativas. Es autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre naturaleza y etnografía en distintos medios. Como fotógrafo ha colaborado en publicaciones de prestigio y ha ilustrado un buen número libros y discos. Ha realizado fotografías para diferentes medios como El País, El País Semanal, National Geographic, El Mundo, Quercus, etc. Desde 2007 es Coordinador del Servicio de Cultura Científica del CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Andalucía, ejerciendo la dirección artística y de programación de la Casa de la Ciencia de Sevilla (CSIC) y el Foro de la Biodiversidad (CSIC-Fundación Biodiversidad). Dirige el Banco de Imágenes de Doñana (Estación Biológica de Doñana-CSIC

jueves, 23 de diciembre de 2010

Marcos Ana, por Navidad


En una librería de la calle Obispo de La Habana compré el mes pasado el libro del poeta Marcos Ana, "Decidme cómo es un árbol". Memoria de la prisión y la vida. Me costó 15 pesos cubanos, no llega a un euro, en una edición muy sencilla publicada por el Instituto Cubano del Libro. Que bella sorpresa me encontré al iniciar su lectura, páginas llenas de humanidad, ejemplo vivo de solidaridad y de dignidad en la vida. Fernando Macarro Castillo, que tomó su nombre poético de los nombres de pila de su madre y de su padre, fue el preso franquista que más años pasó en prisión. Entró por primera vez en la cárcel a los veinte años y saldría veinte años después, toda una juventud entre rejas soportando las vejaciones del régimen.
El aspecto que más me ha impresionado de la lectura atenta de cada una de esas páginas es la humildad con que Marcos Ana ofrece su testimonio, insistiendo una y otra vez en que él representa a tantos y tantos hombres que creyeron en la utopía, que defendieron la dignidad de las personas frente la opresión, la falta de libertad, en definitiva, frente a una dictadura de las ideas y la imposición.
Uno de esos hombres fue mi abuelo, Máximo Peris, tesorero de la CNT en Valencia y que, aún teniendo todos los papeles para marchar al exilio francés, se quedó en casa con su mujer y sus hijos, fue apresado y murió de tuberculosis y las palizas que le propinaron en la cárcel de San Miguel de los Reyes.
Mi abuelo está en esas páginas del libro de Marcos Ana, que han hecho que en muchos momentos se me saltaran las lágrimas.
A los que se empeñan en olvidar, a los que quieren que la memoria sea ocultada y sus páginas borradas del libro de la Historia, yo les regalaría ahora que viene la Navidad, un ejemplar de estas memorias de vida de Marcos Ana para que encuentren en ellas ese sentido por el que se supone se celebran estas fiestas en las que todos debemos ser un poco más solidarios y pensar más en el prójimo. Este libro si que está impregnado de espíritu navideño y no los escaparates del Corte Inglés.

sábado, 19 de junio de 2010

Un icono de la decencia social


José Saramago murió ayer en su casa de Tías, en Lanzarote a los 87 años. De todos los titulares, escritos y recuerdos que personajes del mundo de la Cultura, la judicatura, la política...le han dedicado estos días, me quedo con el del escritor Luis Sepúlveda. Le define en su escrito como "Un icono de la decencia social", y el juez Baltasar Garzón afirma en otro texto que le dedica lo siguiente: era un referente ético indispensable en una sociedad sin referentes morales. Saramago nos deja un poco a oscuras, sin guía ..., siempre he leído vorazmente su obra intentando comprender mejor el mundo que me ha tocado vivir y he buscando respuestas en sus palabras, artículos e intervenciones públicas denunciando las barbaridades que se cometen en este mundo globalizado y defendiendo a los más necesitados. Siempre admiré su compromiso social y ético, y pude percibir su humanidad en un contacto esporádico en su visita a Valencia para asistir al nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia en el año 1999. Me firmó un ejemplar de "Memorial del Convento", el libro que enamoró a su mujer Pilar del Río y que también me enamoró a mi. También le entrevisté para el Diario ABC cuando aún no le habían concedido el Nobel. Pronunció en aquel entonces la conferencia inaugural en la Universitat d'Estiu de Gandía y disertó sobre la xenofobia y el racismo.
Nos ha dejado un buen hombre y un excelente escritor. Nos ha dejado un referente, pero queda su obra y sus reflexiones que revisaremos y, sobre todo, seguiremos al pie de la letra el consejo que nos da en ese último post publicado en su blog, en el día de ayer, y que dice así:
"Pensar, pensar, pensar..."

Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.


Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008

lunes, 12 de abril de 2010

La conquista de la felicidad

Hace ya algunos años, la prensa recogía una noticia insólita que inducía a pensar que todos los problemas de la Humanidad se acabarían como por arte de ciencia matemática....Vaya, que tan fácil como sumar cuatro manzanas y restar una. Psicólogos británicos habían descubierto la fórmula de la felicidad, y era la siguiente:

Felicidad = P + (5XE)+ (3XN)

Todo ello teniendo en cuenta que la variable P constituirían las características personales (filosófía de vida, adaptación y resistencia), la E representaría la existencia (salud, estabilidad financiera y amistad) y la N se correspondería con las necesidades prioritarias (autoestima, expectativas, ambición y sentido del humor).

Unos años después, el eminente y sobrevalorado Eduardo Punset, que tan pronto es político, como economista, como escritor, como divulgador científico, y que en los últimos años ha encontrado un filón en la publicación de libros, incidía en el tema y en su libro "El viaje a la felicidad", redundaba en la formulita y ofrecía una nueva ecuación basada principalmente en valores como las emociones y los factores externos e internos. Antes, durante y después de estas formulaciones sorprendentes, la felicidad como concepto y como estado vital deseable hacía correr ríos de tinta en la pluma de escritores, filósofos y científicos y, ya metidos en el siglo XX y parte de este XXI, en las plumillas de autores new age, de autoayuda, que han creído encontrar la piedra filosofal de la felicidad ofreciendo teorías innovadoras y métodos de alcanzarla en recetas de cuatro puntos con ingredientes incluidos.

Acabo de releer "La conquista de la felicidad" de Bertrand Russell, un hombre que tenía pinta de científico despistado y que parece ser llegó a los cerca de noventa años después de haber vivido una existencía intensísima con un montón de libros y ensayos escritos en el terreno de las matemáticas y la filosofía, cuatro matrimonios con sus correspondientes divorcios, penurias económicas, numerosos viajes y residencias en diferentes lugares, y tras una comprometida actividad política en defensa de las libertades y el pacifismo, que le valieron en algunos casos su paso por la cárcel. Vamos, lo que podríamos llamar una vida al 100 por ciento, con todas sus miserias y también con sus virtudes. Un señor que podría tener cierta autoridad para hablar de una materia de tanto interés para el más modesto de los mortales.

Para hacernos una idea sobre sus motiviaciones a la hora de adentrarse en este jardín, Rusell explicó que la obra "fue escrita en una época en que necesitaba ejercitar mucho mi autocontrol, y servirme de la experiencia aprendida con el dolor si quería que mi felicidad fuera estable y duradera". Parece ser que el libro fue denostado por los intelectuales de la época que la consideraron demasiado comercial y que, por el contrario, fue un éxito de ventas en los inicios de los años treinta, como lo son hoy en día algunos betsllers de autoayuda.

Bertrand Rusell se avanzó a esta pseudoliteratura y compuso una formulación de la felicidad de puro sentido común, en la que han bebido posteriormente muchos autores de gran éxito actualmente en nuestro país. Me estoy refiriendo a los Bucay, los Punset, etcétera...El profesor José Luis Aranguren indicaba que se trata de una obra escrita por un "moralista clásico". Yo más bien diría que es un compendio de reflexiones de un ser humano que trató de entusiasmarse con la vida y que compartió su entusiasmo con otros seres humanos.

domingo, 4 de abril de 2010

La Tinença de Benifassà, Reserva de la Biosfera


Hay un rinconcito en la provincia de Castellón que es una pequeña joya ecológica y paisajística, que tendríamos que encargarnos de conservar y valorar. Estoy hablando de la Tinença de Benifassà. Las mancomunidades y entidades comarcales que tienen que ver con este maravilloso reducto están pensando en la posibilidad de solicitar a la Unesco (Oganización Mundial de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) su declaración como Reserva de la Biosfera, una catalogación que procuraría su mejor conservación y dinamización turística de forma sostenible para evitar el despoblamiento y total abandono. Y es cierto, un recorrido por los pueblos que conforman la Tinença y el obligado intercambio de impresiones con sus habitantes, te da a entender que éste es el mayor peligro. Cada vez son menos los que habitan sus pueblos porque la subsistencia se hace difícil. Como difícil es alcanzar ese equilibrio entre la preservación de los ecosistemas, el disfrute de los mismos por parte del Turismo y facilitar los recursos suficientes para que puedan ganarse la vida sus habitantes.

Precisamente, si la Tinença consiguiera su declaración como Reserva de la Biosfera, tanto al gobierno autonómico como al central no les quedaría más remedio que encargarse de desarrollar políticas encaminadas a estos fines que no son ni más ni menos que las tres funciones que estipula el marco estatutario de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. A saber:

1.- Conservación: contribuir a la conservación de los paisajes, los ecosistemas, las especies y la variación genética.

2.- Desarrollo: fomentar un desarrollo económico y humano sostenible desde los puntos de vista sociocultural y ecológico.

3.- Apoyo logístico: prestar apoyo a proyectos de demostración, de educación y capacitación sobre el medio ambiente y de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.

No me duelen prendas en asegurar que La Tinença de Benifassà está totalmente olvidada y poco valorada por el gobierno autónomo de la Comunidad Valenciana, que sus maravillosos pueblos (desde Castell de Cabres, hasta Fredes, pasando por El Boixar, El Ballestar, etcétera), son un maravilloso ejemplo de la querencia de su tierra por parte de sus habitantes y los descendientes de los mismos, ya que son ellos y solo ellos los que están contribuyendo a que no desaparezcan restaurando y rehabilitando casas y recuperando algunas de ellas para turismo rural y restauración. Un esfuerzo que debería verse recompensado con esta declaración para que así, sus gobernantes tomaran conciencia.
Foto: Silvia Peris

martes, 30 de marzo de 2010

La segunda cita de Silvio

El cantautor cubano Silvio Rodríguez saca a la luz nuevo disco, titulado "Segunda cita", que presentó hace escasos días en Casa de las Américas de La Habana. El mismo explicó en la conferencia de prensa que dedica este disco al 50 aniversario de la revolución cubana, y que lo ha titulado de esta manera porque " hice un primer disco que se llamó Cita con ángeles y, recuerdo en la misma conferencia de prensa dije que veía venir la cita con los ángeles de mi tierra".
Silvio ha publicado estos días un artículo de opinión en "Rebelión" que encuentro de interés para su divulgación. Dice así:

Preguntas de un trovador que sueña


a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee


Si el flautista de Hamelín partiera con todos
nuestros hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro?
Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo
lleva el flautista de Hamelín ¿partiría con él?
Si un huelguista de hambre exigiera que
Obama levantara el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?
Si los miles de cubanos que perdimos familia
en atentados de la CIA hiciéramos una carta
de denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?
Si algunas firmas meditaran antes de
condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?
Si un líder del norte es un líder
¿por qué es caudillo el que nació en el sur?
Si la política imperial es responsable de
algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos
liberarnos también de esa parte de la política imperial?
Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a
toda o sólo a la porción ajena?
Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde
ha salido este pueblo tan bueno?
Aborto (marque con una cruz):
asesinato, hedonismo, piedad
Homosexuales (marque con una cruz):
Elton John advierte que Cristo era gay
¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz):
¿Zapata o Zapatero?
Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y
acabara el embargo ¿qué posición (común) adoptaría
el Kama-Sutra europeo?
Si el que hoy maldice ayer bendijo
¿con quién pasó la noche?
Si de veras nos haría tanto daño una amnistía
¿por qué no me lo explican?
Si la suma de ambas intransigencias nos
extingue y la nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros
hijos tendrán lo que merecen?
¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los
amarillos? ¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los
rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?
Si alguien roba comida y después resulta que
no da la vida ¿qué hacer?
Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría
ser emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano
provincial en una chabola periférica?
Patria, Universo, Vida, respeto al semejante
y todos Venceremos un poquito
Silvio Rodríguez
21 de marzo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

La mujer rota, en tierra hostil

Hoy, 8 de marzo de 2010, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Hoy, 8 de marzo de 2010 , leo casualmente las últimas páginas de una novela titulada "La mujer rota", escrita por la escritora francesa feminista Simone de Beauvoir hace ya más de cuarenta años y, reeditada recientemente por el periódico Público dentro de su colección de Pensamiento Crítico, que recomiendo. Y hoy, 8 de marzo de 2010, las cabeceras de los principales periódicos de todo el mundo recogen una noticia de que Kathryn Biggelow ha sido la primera mujer en la historia de estos galardones que se ha llevado el premio a la mejor dirección por su trabajo en la película "En tierra hostil". Recordemos que los Oscars cumplieron ayer su 82 edición. Esto quiere decir que ¿en casi un siglo de vida de esta ceremonia ninguna mujer ha sido merecedora de esta distinción?. Venga ya...., podría enumerar a unas cuantas. La entrega de este premio tenía cierto morbo, además, según rezaban todos los medios, al ser candidato nominado también en este apartado su ex marido James Cameron por la película "Avatar". El morbo venía por ahi y no por un trabajo cinematográfico que no entraremos a valorar pero que bien se merece un respeto ¿o no?.
Pues bien, estos tres hechos casuales y que mi mente ha asociado de manera automática esta mañana , ponen en evidencia que aún nos queda mucho camino a las mujeres por alcanzar esa igualdad de género en un mundo donde el poder patriarcal está cada vez más acentuado a través de las políticas neoliberales que se llevan a cabo.

"La mujer rota" de Beauvoir fue escrita, ya digo, en 1968 y leyendola hoy, 8 de marzo de 2010, tiene una vigencia que asusta. La historia de esas tres mujeres rotas que relata la novela, partidas literalmente por la mitad, divididas en trozos, que deben ensamblarse, en una unicidad que les confiera de nuevo su carácter como ser humano. Si a estas alturas las mujeres no tenemos claro que a nuestra condición femenina se sobrepone o superpone nuestra condición como seres humanos, con los mismos derechos y deberes que nuestros compañeros del sexo masculino, mal andamos. El feminismo es una suerte de humanismo que defiendo de forma militante y combativa.

Las mujeres seguimos estando rotas en una tierra hostil que continúa estando dominada por los hombres. Ya lo dijo en su momento Simone de Beauvoir: "El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres".

viernes, 8 de enero de 2010

El Cabanyal agoniza


Yo tuve una casa en el barrio del Cabanyal de Valencia. Viví unos cuantos años en el barrio y gocé del barrio, pero también sufrí con el barrio. Porque el barrio del Cabanyal viene agonizando desde hace muchos, muchos años. Están dejando que se deteriore casi tantos años como dura la instrumentalización política que se viene haciendo de una parte de la ciudad que los ciudadanos no podemos disfrutar por culpa de unos políticos especuladores ávidos de dinero y empeñados en maltratar y destruir un Patrimonio Histórico que nos pertenece solo y exclusivamente a los valencianos.
Este preámbulo lo realizo para salir al paso de los últimos acontecimientos que tienen al barrio en las portadas de los periódicos y titulares de televisiones. El Ministerio de Cultura ha emitido una orden por la cual paraliza los derribos de las casas afectadas por el proyecto de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez al mar que impulsa el ayuntamiento del partido popular que comanda Rita Barberá. El citado ayuntamiento y el gobierno autónomo valenciano, también capitaneado por el popular Francisco Camps, la derecha más recalcitrante, han unido sus fuerzas al aprobar un decreto que, según tengo entendido, invalida la orden ministerial. Poco me importan las cuítas políticas o judiciales que pueda entrañar este asunto, y que se remontan ya diez años atrás con pronunciamientos del Tribunal Superior de Justicia, incluidos.
El caso es que, mientras tanto, el barrio agoniza..., se están deteriorando a marchas forzadas las casas que se pretenden proteger y sus fachadas de cerámicas modestas son un ejemplo bellísimo del Modernismo popular de final del siglo pasado que los habitantes de menos recursos de esta parte de la ciudad quisieron imitar a imagen y semejanza de las casas de los ricachones del Ensanche o la calle La Paz, otras zonas de la urbe de más solvencia económica.
Yo he visto mientras vivía en el barrio como una pareja de turistas japoneses fotografiaban sin parar las fachadas de estas casas creyendo que se trataban de reclamos turísticos. En Valencia tenemos un barrio único en el mundo, un barrio que si se recuperara y rehabilitara, sería una atracción turística de primer orden y dinamizaría la zona costera de la ciudad, pegada al paseo marítico y que la alcaldesa de la ciudad se empeña en relegar a los ricachones que vienen al evento exclusivo y elitista de la Copa América. Esta señora no se ha enterado que tiene que gestionar los recursos públicos para que los ciudadanos valencianos puedan tener mejor calidad de vida, una ciudad sostenible que está reñida con el cemento y hormigón que quiere esparcir por esa futura avenida que se construirá sobre las ruinas de un patrimonio histórico que pretende devastar con las demoliciones de edificios que ya han comenzado y que, afortunadamente, se han visto paralizadas como consecuencia de la orden ministerial.
Las casas del Cabanyal que pretende destruir son bellísimas, y esa zona está declarada Bien de Interés Cultural, algo parece les importe poco en pro de un supuesto progreso que tan solo beneficiará a las constructoras que tienen previsto realizar sus moles de edificios a imagen y semejanza de otra zona de la ciudad, la Avenida de las Cortes Valencianas. Eso es progreso, según nuestros actuales gobernantes, y no lo que pretendemos muchos: conservar aquello que nos da identidad como pueblo, que nos enraiza con nuestra Cultura, con nuestros orígenes.
Y mientras los políticos andan enzarzados en diatribas judiciales, el Cabanyal sigue agonizando....Yo tuve una preciosa casa en el Cabanyal de 1929, de la cual tuve que marcharme al no poder afrontar los gastos de rehabilitación que suponía dejarla como en su origen. Pedía subvenciones para restaurarla y todo eran impedimentos por parte del Ayuntamiento. Entendí que esa era la baza para que aquellos enamorados del barrio como yo, que habían comprado casa allí, se desesperaran y acabaran marchandose para poder especular agusto.
La operación está clara. Primero se abandona y deteriora un barrio, para después expropiarlo y poder especular para, a continuación, hacer negocio. Eso es lo que se pretende hacer con el Cabanyal, un caramelito muy dulce cerca del mar y conectado con la ciudad.
Porque no nos olvidemos de la historia del barrio. Antes fue un municipio independiente llamado Pueblo Nuevo del Mar. Se anexionó a Valencia en 1897. Antes de esta fecha, la ciudad de Valencia siempre le dio la espalda al mar y ahora lo que se pretende es que no podamos ver el mar con las moles de edificios que están proyectados en el barrio que pretenden destruir.
La Plataforma Salvem el Cabanyal, un grupo de vecinos contrarios a los proyectos del Ayuntamiento, viene luchando desde hace años porque no vaya adelante el plan. Tienen página web donde explican toda la historia y aportan documentos. De esta página es de donde he sacado las fotos que vienen publicadas en blog. Para cualquier consulta o ampliación del tema: www.cabanyal.com

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Zamba para recordaros


Ultimos latidos de un año que agoniza, echo la vista atrás y reparo en dos pérdidas terriblemente sentidas. El entrañable poeta uruguayo Mario Benedetti nos abandonaba en primavera y Mercedes Sosa, la gran cantautora argentina, lo hacía en otoño. Los poemas de Benedetti, una explosión de vida, de color y fragancias sutiles, como la estación en la que nos dejó y las canciones de Mercedes Sosa, hojas que caen de los árboles, ese aterciopelado timbre de voz, penetrante, intensísimo, como salido de lo más hondo, melancólico como ese tímido octubre que se la llevó.

América Latina y el mundo entero nos hemos quedado huérfanos sin poder sentir ya nuevos poemas de Benedetti, las canciones de Mercedes Sosa. Son tantos poemas, tantas canciones que me han acariciado el alma durante tantos años....Ahora, a escasos pasitos del final de un año que nos arrebató vuestra presencia, entono una zamba para recordaros y eligo las "Utopías" de Benedetti y esa "Canción de las simples cosas". No son de lo más conocido, pero sí son dos maravillas que siempre estarán conmigo y me seguirán acompañarán en mi camino, aunque ya no estéis. Grandes, grandísimos, gente guapa, buena, valiente, honesta, comprometida, como pocos quedan, y es por esto que son los dos una gran pérdida.

"Utopías". Cómo voy a creer / dijo el fulano / que el mundo se quedó sin utopías. Cómo voy a creer que la esperanza es un olvido o que el placer una tristeza. Cómo voy a creer / dijo el fulano / que el universo es una ruina aunque lo sea o que la muerte es el silencio aunque lo sea. Cómo voy a creer que el horizonte es la frontera que el mar es nadie que la noche es nada cómo voy a creer / dijo el fulano / que tu cuerpo / mengana / no es algo más de lo que palpo o que tu amor ese remoto amor que me destinas no es el desnudo de tus ojos la parsimonia de tus manos. Cómo voy a creer / mengana austral / que sos tan sólo lo que miro acaricio o penetro. Cómo voy a creer / dijo el fulano / que la útopia ya no existe si vos / mengana dulce osada / eterna si vos / sos mi utopía.
Poema de Mario Benedetti, "Utopías"

martes, 29 de diciembre de 2009

Los tres pequeños cuadros de Sorolla


Hasta 282.000 visitantes ha registrado en Valencia la exposición "Visión de España. Sorolla en las colecciones de la Hispanic Society of America y de Bancaja", desde su apertura el pasado uno de octubre. Y precisamente debido a ese éxito de asistencia, sus responsables han decidido prorrogarla otros dieciocho días más hasta el próximo 28 de enero. Yo he sido de las que ha dejado casi para el último momento la visita y ya me arrepiendo porque vale la pena francamente contemplar una y mil veces la majestuosidad de unos cuadros que, en determinados casos como "Castilla, la fiesta del pan", llegan a alcanzar proporciones desmesuradas.

Creo que es precisamente este hecho el que llama la atención del público que sale de allí estupefacto ante dimensiones tan espectaculares que requieren cierta perspectiva para apreciar detalles y descubrir elementos que a palmo, pasarían desapercibidos. De todos es sabido ya que la mayor parte de las obras que conforman la exposición fueron encargadas en 1911 a Sorolla por el hispanista norteamericano Milton Huntington para que formaran parte de las salas de la Hipanic Society, fundada a principios del siglo XX con la intención de mostrar la cultura española en los Estados Unidos. Estas obras debían ubicarse en la Biblioteca del centro americano que, con el tiempo, formaron parte de la denominada "Sala Sorolla".
No voy a descubrir ahora aca la genialidad y lo gran pintor que fue Sorolla, expertos e investigadores habrán que lo hagan, pero sí daré mi propia visión de la exposición y lo asombrada que me fui al reparar en que verdaderamente fue un auténtico genio capaz de realizar monumentales pinturas y otras del tamaño de la palma de una mano, tan grandiosas como las primeras. Y es que yo, a diferencia de lo que se pueda esperar, quedé paradojicamente, impresionada ante la visión de tres cuadros chiquitos que me llamaron poderosamente la atención entre tanto derroche de pintura.

Son tres cuadritos de unos 16 por 22 centímetros, aproximadamente cada uno, que el artista realizó simultáneamente a los de la Hispanic Society y que forman parte de la colección de Bancaja. Quizá la entidad financiera ha aprovechado la ocasión para incluirlos dentro de esta muestra pero, bien es cierto, que llegan a pasar desapercibidos para el público que queda impactado, como he dicho, por los otros cuadros de mayor formato.
Pues bien, estos tres cuadritos recogen escenas cotidianas de principios de siglo en las playas de San Sebastián, La Concha, y Biarritz y son de una modernidad tal que agrandan aún más, pese a su reducido tamaño, el genio artístico que fue Sorolla. Ya digo, quedé impactada de ver estas tres pequeñas muestras de grandiosidad artística rabiosamente moderna entre la majestuosidad costumbrista de las obras de la Hispanic.
Así que mi enhorabuena especial para el comisario de esta muestra que ha tenido a bien introducir estos tres cuadros para deleite de algunos que como yo también disfrutan con el arte de reducidas dimensiones y gran contenido artístico.

martes, 22 de diciembre de 2009

José Luis Sampedro: "Debemos buscar una Cultura ajena al dinero"


El escritor y economista José Luis Sampedro me concedió una entrevista para Attac Televisión, en la que reflexionó sobre el mundo actual, la situación de crisis que venimos padeciendo, y el poder del dinero sobre los derechos fundamentales del ser humano. Apeló en el transcurso de la entrevista a la reconstrucción de los valores que se han ido perdiendo en pro de la Cultura del Neoliberalismo más salvaje, e instó a "la construcción de otros nuevos acordes con los tiempos actuales a través de la Educación, encontrar, en definitiva, otro sentido de Humanidad", dijo. Sampedro insistió en que debemos buscar una Cultura ajena al dinero y que "tenemos el deber de defender nuestra propia vida personal, frente a un sistema que ya está muerto". "Estamos saliendo de un mundo para ir a otro desconocido, que estará influido por razones científicas", concluyó.
Para ver la entrevista íntegra: http://attac.tv
Fotografía: Gonzalo Miranda

lunes, 21 de diciembre de 2009

Hemeroteca (1) José Saramago


Entrevista publicada en el periódico ABC en 1996. El escritor inauguraba la Universidad de Verano de Gandía (Valencia) y me concedió la entrevista para charlar sobre los aspectos fundamentales de su conferencia, que versaba sobre la intolerancia y la xenofobia. Lejos estaba yo de pensar que dos años después le otorgarían el Nobel de Literatura y que inmenso placer compartir con él unos minutos, descubrir la lucidez de sus palabras y su talante tan humano. Hacía unos meses acababa de publicar su "Ensayo sobre la ceguera", obra de la cual este año se ha hecho una brillante adaptación cinematográfica, a cargo de Fernando Meirelles, y que ha sido alabada por el propio Saramago.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Miquel Gil, un "cantaor" para el siglo XXI


Miquel Gil (Catarroja-Valencia, 1956) lleva una honesta trayectoria musical a sus espaldas desde que Vicent Torrent le diera el empuje para ponerse ante un micrófono. Corrían los tiempos del emblemático grupo valenciano “Al tall”, a principios de los ochenta, pero ahora lleva tres discos en solitario y prepara un cuarto. Siempre fiel a sus orígenes, se enorgullece al reivindicar un código de música tradicional valenciana que durante más de mil años ha formado parte de la cultura musical autóctona y que piensa que, entrados en un nuevo siglo, “aún es útil y más en una sociedad globalizada como ésta”, afirma.

-¿Qué pasa que se le ve tan poco por estas, sus tierras?
Eso quisiera yo saber. Hace seis años que triplico el número de actuaciones en Italia comparado con el territorio valenciano.

-Vaya, y ¿eso a qué es debido?
Pues, te tienes que escuchar, por ejemplo, de boca de ciertos gestores culturales que programan en base a lo que dice el Babelia o la Radio 3 de turno que, la música en valenciano no tiene público, que es mala…Y yo les diría a esos gestores que salieran fuera y que vieran como sesenta mil personas corean en Düsseldorf (Alemania) las canciones de “L’Ham de foc”. Los gestores culturales y los políticos culturales van a cosas seguras y persiguen lo mediático, aquello que está de moda.

-Y tal como están las cosas en la industria discográfica con las descargas de Internet, mal asunto ¿no?
Te planteas los discos de otra manera. El disco es como una inversión, una forma de dar la noticia de que has hecho un nuevo trabajo, los medios amplifican la noticia, llegas al público y en el directo es donde ganas dinero. El disco era antes parte del negocio y ahora es, simplemente, una noticia. En cuanto a los conciertos, el folk nunca ha sido muy mediático y, por tanto, los que nos dedicamos más a la cultura que a la industria, estamos padeciendo menos este momento.

-Siempre ha sido un hombre muy comprometido ideológicamente, ese compromiso salpica de forma muy clara su trabajo musical…
Yo reivindico la música y reivindico la utilidad del código tradicional valenciano de mil años de cultura musical valenciana de cara al siglo XXI. Creo que aún es útil y bien útil; y más en una sociedad globalizada como la nuestra en la que podemos transformar lo local en universal. Estamos a un “click” de escuchar a un grupo de la otra parte del mundo.

-Está preparando nuevo disco, según tenemos entendido una producción de esas que llama “raras” realizada por el puro placer de hacerla, sin más pretensiones…
Efectivamente. Se trata de uno de esos discos que intercalo en un ciclo de tres años entre disco y disco oficial. Es un disco de versiones con salida estilística hacia otros territorios musicales en los cuales nunca he trabajado, con temas de Cole Porter, Sting, Humet, entre otros.

-Y mientras este disco termina de tener forma, prepara ya un cuarto en solitario ¡Está que no para!. Háblenos de ese trabajo.
Continúo en la línea de “Orgànic”, con una parte musical en deconstrucción de la música tradicional valenciana y unos textos de poetas contemporáneos: Enric Cassases, Ramón Guillem, Manel Rodríguez. Soy reincidente en algunos nombres sin quererlo, ya que te gustan determinadas formas de escribir.

-A estas alturas de su vida, ¿cómo define su momento actual?
Soy un privilegiado que trabajo en lo que me gusta, en un juego de fidelidades y apetencias. A nivel personal, me tengo que encontrar bien conmigo mismo, porque sino no podré ser útil a nada, ni a nadie.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Hoja de ruta por el Mercado Central de Valencia


Es viernes y, en la antesala del fin de semana, se suceden las compras de última hora bordeando el filo del mediodía en la avenida María Cristina, una calle muy transitada de mi ciudad, Valencia, que deriva en el Mercado Central. Ese es mi objetivo, allá me dirijo, a una de las construcciones más bellas del Modernismo valenciano de principios de 1900. Diviso una de las cúpulas del edificio y accedo por la entrada de la calle Palafox, la más discreta y menos bulliciosa. Las imágenes que de esta imponente catedral del comercio ha realizado mi amigo, el fotógrafo valenciano Josefo Soriano, han desfilado por mi retina días atrás en una compañía estimulante desde que me pidiera que revelara con palabras el objetivo de su mirada.

Nada más entrar al recinto, allí está su sensible y artística impronta, al alcance de mi mano, en un espectáculo visual de colores que estallan ante mis ojos y que osaron colarse con anterioridad a través de la lente de su cámara. Me tropiezo de bruces con uno de los puestos vestido de rojo intenso, fresones bermellones que se expanden en abigarrado orden y ceden protagonismo a continuación a modo de bandera andaluza, en verde y blanco, manto de cebollas y alcachofas, orgullo patrio de la cada vez más diezmada Huerta de Valencia. La casi inexistente ya Horta de Valencia, tan ajena hoy en día al surtido de frutas tropicales que contemplan melancólicos una pareja de ecuatorianos, a los que a su vez, contemplo yo mientras lucen en arco iris un buen surtido de papayas, chirimoyas, mangos y guayabas que atestiguan como la Globalización corre por las arterias principales de un mercado que ya poco o nada tiene que ver con el que relatara Vicente Blasco Ibáñez en su “Arroz y Tartana”: “...La plaza (se refiere a la Plaza del Mercado, antesala del recinto cerrado que hoy visito), con sus puestos de venta al aire libre, sus vendedoras vociferantes, su cielo azul sin nube alguna, su exceso de luz que lo doraba todo a fuego, desde los muros de la Lonja a los cestones de caña de las verduleras, y su vaho de hortalizas pisoteadas y frutas maduras prematuramente por una temperatura siempre cálida, hacía recordar las ferias africanas, un mercado marroquí con su multitud inquieta, sus ensordecedores gritos y el nervioso oleaje de los compradores…”.

En el Mercado Central ya no se oyen gritos, ni los compradores andan nerviosos, ni el tranvía para en la puerta, ni llegan los huertanos con sus carros a vender sus mercancías…..El tráfico rodado de coches, motos y viandantes se mezcla con el ruido de unas obras cercanas y el estrépito de los autobuses de los que descienden turistas despistados que recalan ahí tras un periplo cultural por el triangulo artístico que conforma este edificio junto a la Iglesia cercana de los Santos Juanes y la bella Lonja de los Mercaderes, un majestuoso ejemplo del gótico civil que fue declarado hace ya algunos años Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El hambre aprieta y las ganas de llevarse a casa un souvenir alimenticio también. Se quedan como embobados ante el moderno e innovador puestecito de delicatessen, todo tipo de frivolités, aptos para el paladar más exquisito, aunque prefieran comprar vino, miel, aceite de la tierra y quesos. “Quesos de la Isla de Madeira!, esos no, por favor, queremos el Manchego, el español por antonomasia, el auténtico, el queso de La Mancha”. La vendedora también globaliza: les habla en alemán y ellos tan contentos, con su porción del queso de la Mancha, envasado al vacío, eso sí, para que aguante el viaje de vuelta a sus países.


Me gusta contemplar esos tomates lustrosos que se empujan los unos a los otros como queriendo entrar en plano. Me los imagino cortaditos a trocitos, en el plato, con sal y buen aceite de oliva, acompañados por una ración de encurtidos, olivas, pepinillos, que también encuentro en grandes cantidades en el puesto vecino. La boca se hace agua. Y esas primorosas ristras de ajos en grácil armonía con ñoras, piñas y racimos de plátanos para ver quien aguanta mejor el cuelgue. De repente, un cerdo me guiña un ojo para que repare en como será su futuro y tome buena nota: “Plastificado, acabaré…o entre solomillos y tocinos amigos”, parece decirme.

A izquierda y derecha, coles, zanahorias, espárragos, calabazas, repollos, rabanitos, hojas de roble, melones y sandías…y la naranja, que no falte, manzanas….Más colores para la paleta de imágenes que Sefo recogió y que yo ahora reconozco y disfruto. Me paro un ratito ante el puesto de huevos frescos, y comienzo a recordar en blanco y negro…, cuando mi madre me mandaba a comprarlos con la huevera de plástico, que te valía para siempre, te servía para toda la vida. Ahora, los huevos te los despachan en envases de cartón. Usar y tirar, y así con todo. Los cestos de mimbre o la bolsa de tela, perdieron terreno a favor de las bolsas. Hace falta una cultura ecológica, también en los mercados.


Decido adentrarme en la sección de Pescados y Mariscos. El Mercado Central luce limpio y ordenado. Los productos son de calidad y eso se nota, frescos y del día. Me viene a la cabeza la fotografía de Josefo, con esos langostinos, “els rojos” (la gamba roja de Denia), los busco y los encuentro. Ahí están, a diez euros el cuarto. Los caracolitos parece que estén cantando en un coro, mientras recuerdo el pez espada de la veleta de una de las cúpulas que mi amigo reflejó en una de sus imágenes y que busco con expectación ya en el exterior del Mercado. ¡Que bonitas son las dos cúpulas del Mercado Central!, con las dos veletas añejas, sobre todo la de la Cotorra, emblema de unos premios que todos los años convocan los vendedores del Mercado para distinguir a las personalidades que pelean por preservar las tradiciones de la “nostra ciutat”.

Vuelvo de nuevo al interior del recinto para admirar las cúpulas desde dentro, el minucioso trabajo de restauración que se ha hecho recientemente, con la recuperación también de las coloristas vidrieras, sus columnas y forjados, que imprimen al mercado ese aire “art nouveau”, que podemos encontrar también en otras zonas de la ciudad: las casas de las calles del Cabañal, un barrio que el actual ayuntamiento de Valencia quiere destruir a fuerza de excavadora.
Mi visita está a punto de concluir. Muchas, muchísimas, veces he pasado ante las puertas del Mercado Central y otras tantas he entrado para comprar, pero jamás mi mirada reparó en los detalles que la sensible lente del fotógrafo y amigo Josefo resuelve de manera brillante. Debo agradecerle que haya hecho que me acerque a un rincón de mi ciudad con otros ojos diferentes y le devuelvo el guante que me lanzó para que miremos juntos ese rinconcito cercano a la playa de la Malvarrosa, el barrio del Cabañal, que dentro de poco dejará de existir. Touché, Josefo!

*Todas las fotografías que ilustran este texto son del fotógrafo valenciano Josefo Soriano. Mi agradecimiento.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Imágenes de una Revolución


Algunas de las imágenes que atesora la Fonoteca de Cuba se muestran estos días en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Concretamente son 65 fotografías de fotógrafos como Alberto Díaz Gutierrez (Korda), Raúl Corrales, Oswaldo Roberto Salas, Liborio Noval, Ernesto Fernández, José Agraz, Perfecto Romero y Luis Pierce, en la muestra que este instituto dedica a la Revolución Cubana, al cumplirse este año su cincuentenario. Han titulado la exposición "Miradas reveladoras" al entender que todas esas imágenes captadas en el fragor del movimiento revolucionario se han convertido sin querer en huellas históricas, testigos mudos que sus autores jamás sospecharon trascenderían en el tiempo. Y así lo pusieron de manifiesto Roberto Salas y Liborio Noval en la presentación en Valencia de la muestra.

Aunque la muestra recoge instantáneas de los grandes iconos de la revolución Fidel Castro y el Ché, también deja traslucir la importancia que el pueblo cubano tuvo en el movimiento revolucionario. Imágenes para el recuerdo, miradas reveladoras...vale la pena visitar las salas del IVAM e impregnarse de esas ganas de cambio, ese ímpetu revolucionario que destilan unas instantáneas plenas de fuerta y belleza épica.

martes, 15 de diciembre de 2009

Pepe Llácer: El escultor constante (Primera parte)


Pessoa formuló una definición sobre el arte que perfectamente podría ajustarse al proceso de creación que sigue Pepe Llácer (Alcoy, 1953 ), a la hora de enfrentarse a la obra de arte. Y Pessoa dijo en su “Libro del desasosiego” que el arte “es la expresión intelectual de la emoción” y que “lo que no tenemos, o no intentamos, o no conseguimos, podemos poseerlo en sueños, y es con ese sueño con lo que hacemos arte…”. Desde hace más de veinte años, Pepe Llácer, alma mater del movimiento Russafart, artista autodidacta con una dilatada trayectoria a sus espaldas, anda soñando esculturas, retazos de vida que muestran la relación o vinculación del ser humano con la Naturaleza, obras de arte hechas materia a través de la conexión que el artista establece entre su mente, su corazón y, al fin, esa mano de escultor que traza una primera línea a modo de boceto-dibujo escultórico. Todo este proceso como una suerte de predestinación irremediable, un sino del que no puede escapar el artista y, así ha seguido, prácticamente toda su vida desde que cogió el pincel a la temprana edad de diez años, se decidió a esculpir una década después y otros diez años más tarde, continúa dando otra vuelta de tuerca más a sus obsesiones en la exposición que prepara para en la Sala del Almudín de Valencia y en la que integra por primera vez en sus esculturas el elemento lumínico.

A Pepe Llácer le podemos encontrar trabajando en su taller de la calle Sevilla, en pleno corazón del barrio de Ruzafa de Valencia, cualquier día de la semana siempre y cuando haya luz solar. Una luz mediterránea que entra por la gran techumbre de uralita del taller y que inunda ese gran espacio que allá por los años cuarenta fue el Sporting Club de Russafa, templo del boxeo en la Posguerra y en el que, por aquel entonces, se oían otros tipos de golpes diferentes al cincel o el martillo que ahora se escuchan. Le gusta trabajar marcándose cierta disciplina y horarios determinados, aunque en el fondo piensa que la labor del artista nunca finaliza, que se prolonga inevitablemente el día entero. En las primeras horas de una fría mañana de diciembre le robamos la atención sobre la última escultura en la que se encuentra enfrascado y comenzamos una charla rememorando sus años infantiles, aquellos en los que el arte se respiraba en cada rincón de su casa alcoyana, ya que el escultor procede de una familia de músicos.

LA INMEDIATEZ DE LA PINTURA
“Tuve una infancia marcada por el arte. Mi padre era músico y, de hecho, esta influencia hizo que yo, en principio, empezara a flirtear con la música. Con el tiempo, lo fui dejando al percibir que el proceso de creación en la música resultaba demasiado lento, metódico…había que aprender necesariamente solfeo y los resultados no podía verlos inmediatamente. Por el contrario, la pintura, a través de la pincelada y el color, me permitían expresarme de forma mucho más inmediata, había una concreción aunque el trabajo no estuviera todo lo bien realizado que yo quería. Esa sensación que me ofrecía la pintura me atrajo mucho más”.

Si bien la pintura llegó al escultor de forma totalmente autodidacta, sus estudios artísticos posteriores en la Real Academia de San Carlos le sirvieron para entender el Arte en toda su complejidad y para moverse entre el clasicismo y la modernidad, entre la rigidez de unas normas artísticas derivadas del estudio y los aires nuevos que se vislumbraban en una España que comenzaba a abrirse y a romper esquemas. Corrían unos años interesantísimos y convulsos. Eran los años setenta.
“Hay que tener en cuenta que soy una persona muy inquieta y que cuando ingresé en la Academia yo ya estaba pintando de forma habitual desde hacía años. Por tanto, recuerdo aquella etapa bastante interesante por lo que tuvo de fronteriza. Por una parte, seguía mis estudios en la Academia pero también permanecía atento a todas las informaciones que venían desde fuera y que te hacían entender el arte de otra manera diferente. Empecé a romper con la Academia en el sentido de que aprendía las técnicas propias del lenguaje artístico pero, a partir de ahí, me fui desenvolviendo en el campo de la libertad artística con las limitaciones existentes que habían de falta de información, librerías especializadas, galerías de arte contemporáneo, etc. Ante esta tesitura no podías evolucionar mucho en cuanto al arte contemporáneo, ya que en esos años otros países estaban haciendo grandes cosas y tu te tenías que conformar con lo que había”.

“De cualquier manera, de aquellos momentos me quedo con el aspecto fronterizo en el que me movía: entre el clasicismo y la modernidad. A partir de la muerte de Franco es cuando comienza la Modernidad en nuestro país, y fue uno de los momentos clave en el mundo del arte. Fue una etapa interesante desde el punto de vista de aprendizaje. El arte ha cambiado o está cambiando o cambiará mucho más, pero yo siempre he pensado que le arte se fundamenta en cuestiones que perduran en el tiempo”.

EL INEVITABLE TRASVASE DE LA PINTURA A LA ESCULTURA

Llácer dio su primera pincelada a los diez años y ya, desde entonces, no dejó de pintar, moviéndose entre la abstracción y la figuración. Su inevitable encuentro con la escultura (no podía ser de otra manera), habría de llegar un poco más tarde, cuando acabó sus estudios de Bellas Artes en la Real Academia de San Carlos.
“Yo seguía y seguía pintando. Estaba ya en la Academia, con mis estudios de arte, y fue al acabar estos estudios cuando, de repente, me di cuenta que mis cuadros iban tomando volumen, me adentraba de la forma más natural posible en temas mucho más espaciales. Las pinturas que realizaba en aquel momento giraban en torno a variaciones sobre interiores, referencias al interior de las casas o edificios y es por esto que el cuadro me pedía volumen. Casi de manera inconsciente empecé a modelar en el cuadro hasta que un buen día una escultura se cayó del cuadro y se presentó ante mis ojos”.

Desde que la escultura se instaló en la vida de Llácer, la pintura no ha encontrado acomodo, quizá como según el artista explica porque “no he encontrado el nexo de unión entre las dos”. Pero si que el dibujo le ha permitido mantener ese vínculo con el trazo en sus delicados bocetos escultóricos en papel que, en algún que otro caso, no han saltado página para instalarse en la esfera tridimensional.
“Estuve pintando unos quince o veinte años y durante ese tiempo, la escultura no existía, al igual que cuando comencé a esculpir, la pintura pasó a un segundo plano. La verdad sea dicha, en mi vida no pueden convivir las dos, quizás porque no he encontrado un nexo común de unión. En la escultura siempre me formulo planteamientos muy espaciales y la pintura es una representación, difieren mucho y puede ser que el vínculo se encuentre en el dibujo..Cuando pintaba, dibujaba mucho y cuando esculpo, también”.

“Mi referente es ahora la escultura. Hace ya años que no pinto de una forma cotidiana, pero no descarto retomarla sobre todo cuando sea más mayor y mis fuerzas no me permitan esculpir. La pintura siempre está ahí de cualquier forma porque yo sigo viendo colores en mis esculturas. Me apetece utilizar el color, aunque en el caso de la escultura no sea un valor determinante, ya que tiene connotaciones diferentes. No es lo mismo una escultura en hierro que cuando la pintas. Al pintarla la aligeras y si la dejas sin pintar, ésta tiene un peso visual más importante”.

TODO COMIENZA CON UNA LÍNEA………

El proceso de creación de Pepe Llácer comienza con una línea, una línea que trasciende el papel en conexión directa con su mano, que a su vez atraviesa su corazón y que parte de su mente. Porque tanto para el hombre como para el artista, la vida es una línea recta que sigue aunque, en ocasiones, y debido a su visión periférica, se desvíe del camino para conocer y aprender más y más.
“Yo entiendo el proceso de creación partiendo de una línea que luego desarrollo en el papel y que, finalmente, deriva hacia aquellos temas que me preocupan en un momento dado. La vinculación con la conexión mente-corazón-mano en el dibujo se realiza de manera automática y, a partir de ahí, va surgiendo todo. Para mi el dibujo es fundamental. Entiendo el arte desde ese proceso. En mi no se da un proceso donde las cosas surgen, para nada…el espacio que dejo a la improvisación es mínimo, pueden haber pequeños retoques, cambios.. ya que el dibujo es un plano y cuando empiezas a ver volúmenes, se pueden desarrollar esas modificaciones, pero quiero dejar bien claro que yo dibujo pensando en la escultura y, por tanto, mis dibujos son bocetos escultóricos y no dibujos propiamente dichos”.

…………Y FINALIZA CON LA ESCULTURA

“Reitero, dejo poco espacio a la improvisación y todo el proceso va desde el principio muy controlado. Cuando empiezo una escultura ya se como va a ser al final. Soy un artista muy metódico y ese control al que aludía me lleva a unos horarios y cierta disciplina. Me marco un trabajo diario que empieza desde la mañana y se prolonga hasta la noche. Ahora, eso sí, a mi me gusta trabajar de día. No puedo dar un martillazo cuando, en el silencio de la noche, suena más de lo debido, porque me molesta. Me gusta que la luz me ilumine, me embriague, se apodere de mi. Esa sensación del calor y la energía que proporciona la luz cuando estoy trabajando. Cuando anochece ya se acabó, aunque debo reconocer que un artista está trabajando las 24 horas del día…siempre tengo un bloc a mano donde realizo mis anotaciones o hago mis dibujos …y eso al final puede determinar un planteamiento formal diferente de alguna escultura”.

Pepe Llácer: El escultor constante (Segunda parte)


EL MATERIAL Y EL COLOR DE LOS SENTIMIENTOS

Dice Pepe Llácer que existe una relación muy especial entre los materiales y los colores, y ciertos sentimientos. Sus primeras esculturas mostradas conjuntamente con sus últimas pinturas en aquella primera exposición en la Galería Arte Madrid, en el año 1987, eran pequeños objetos cotidianos y bodegones realizados en hierro y madera. Pero el artista ha sabido ir más allá y durante todos estos años han pasado por sus manos otros materiales como el zinc, el cobre, el fibrocemento, el yeso y el latón, y, además, su paleta de colores de pintor se abre cuando la ocasión lo requiere.
“Valoro muchísimo el material desde esa perspectiva del color. La luminosidad, por ejemplo, que pueda dar cierto material como el metal o la calidez del cobre, en ese rojizo caluroso que expande…Hay una relación maravillosa entre los materiales y ciertos sentimientos y mis cambios de material vienen determinados por una necesidad de expresión o por una apetencia ya que encuentras que necesitas ese tipo de luz determinada que te proporciona calor o la frialdad de otros”.

…………DE LA VALENCIA FRONTERIZA

“Valencia siempre me ha gustado porque aúna la influencia árabe con esa vertiente de ser fronteriza entre el norte y el sur. Contiene esos dos elementos: por una parte mantiene ese aspecto evolucionado hacia el norte, pero mira de reojo al sur en su arraigo a la calle. Aún así, yo cuando he viajado fuera no he ido ni de valenciano, ni de español y, de hecho, nunca me han asociado con España. No se si será por mi manera de entender, o de decir o mi aspecto físico. Esto para mi es interesante por cuanto el arte no ha de tener una acotación de territorio. Ha de ir más allá. El arte es internacional. No quiero que se me identifique como valenciano, así porque sí. Yo soy artista y así me han visto cuando he estado fuera”.

AL BARRIO DE RUZAFA…………

“A finales de los noventa, me relaciono con gente del Teatro y la Danza. Entro a formar parte de la sala Marlow, un trabajo que me permitía vehicular las distintas artes y, de hecho, intervengo en espectáculos con Julia Greco, haciendo atrezos y pequeñas cosas teatrales, también hago alguna intervención. Mi motivación era estar ahí, aunque con el tiempo lo tuve que dejar porque la economía no funcionaba. Fue entonces cuando contacto con un amigo que tenía estudio en el barrio de Ruzafa y a través de él se de este local que ahora es mi estudio. Otra gente se sumó al proyecto y hoy en día es mi estudio y el de Curro Canovese, al tiempo que se ha constituido como una asociación cultural donde tienen cabida todo tipo de espectáculos”.

IMAGINARIO Y OBSESIONES DE ARTISTA

“Yo siempre pienso que llevo haciendo más o menos lo mismo, pero que le cambió la cara porque me aburro. Mis planteamientos son muy parecidos. Puede haber una evolución porque las cosas llegas a verlas de manera diferentes con el tiempo, pero en el fondo siempre giro en torno a las mismas obsesiones o planteamientos que perduran en el tiempo porque es una manera de entender la vida”.

Y esas obsesiones, ese cometido o sino en la vida que Pepe Llácer entiende pasan por encontrar un sentido, por entender y expresar la vinculación del ser humano en la Naturaleza, la eterna pregunta del porqué estamos aquí y como nos desenvolvemos. Al artista le interesa el ser humano, el espacio en sí mismo, el paisaje, los exteriores y también los propios interiores de edificios, viviendas, el espacio donde uno habita.

“Creo que cualquier cosa me puede influir, aunque siempre tengo una acotación, esa línea de trabajo donde hablo del ser humano, del entorno, del paisaje…Me gusta el intercambio porque el aprendizaje es ese poder recibir todo lo que te entra para filtrarlo y, de ahí surgen mis obsesiones, aunque no soy especialmente obseso. Pero insisto, tengo mis acotaciones: la relación del ser humano con su espacio pero dentro de este concepto tienen cabida todo aquello que ocurre en este mundo y porque no, del otro también si tuviéramos más informaciones sobre lo que pasa más allá”.

Y sí, cuando a Pepe Llácer le preguntas sobre las influencias de otros artistas en su arte, no sabe qué contestarte. Sus esculturas sobre la Literatura y la Escritura vinieron dadas por su relación con escritores y las esculturas elevadas, surgieron de su trabajo con un coreógrafo.

“De repente quise hacer esculturas grandes porque la propia escultura me lo pedía. La serie de mecanos nació por mi deseo de materializar la idea de lo efímero, lo que aparece y desaparece como por arte de magia. Lo ves y ya no lo ves. La escultura desapareció. Son enormes y luego se convierten en nada. ¿Influencias? Podría ser el proceso al que se somete el nómada que va recorriendo los caminos, monta su tenderete y lo desmonta…¿Otra influencia? El sentido del viaje entendido como trashumante”.

Y el arte, expresión intelectual de la emoción, según Pessoa, pero también para Pepe esa entrada al vacío, ese aprender viajando previamente a los infiernos propios y ajenos. En definitiva, esa provocación de la caída para, así, llegar al conocimiento

“El arte es algo que me permite divertirme, al tiempo que me expreso y me comunico. La proyección del arte y del artista en sentido amplio te permite plantearte, cuestionarte a ti mismo (autoconocimiento) y a los demás y, por tanto, es una gran responsabilidad. Solo puedo decir que mi relación con el arte es sincera, de verdad, y que tiene como objetivo ofrecer lo mejor de mi mismo”.

lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Por qué se suicidan las ballenas?


Hace unos días leí una noticia el periódico que me llevó, presa de la ansiedad, hasta mi Biblioteca y desempolvar un pequeño libro escrito por Ramón J. Sender en el año 1979 y que en su día leí con fruición, pese a mi desconocimiento sobre la materia que trataba y mis escasos recursos científicos para descifrar determinados datos que se daban.
La noticia a la que hago referencia relata como hace unos días se han encontrado en las costas adriáticas, concretamente en las proximidades de una playa de la región de Apulia (la de Foce di Capo Iale-Laguna di Varano), siete cachalotes agonizantes. Los siete cetáceos perecieron finalmente por causas que aún se desconocen y los investigadores ha mostrado su extrañeza al no ser esta zona frecuente en el tránsito de estos cetáceos en esta época del año concreta.
La pequeña joya que es el libro de Ramón J. Sender parte de una premisa en forma de incógnita que muchos científicos e investigadores andan intentando responder desde hace ya tiempo. "Por qué se suicidan las ballenas" es esta premisa que da título a la obra de Sender y que le sirve al escritor de excusa para reflexionar sobre el hombre del siglo XX y su inquebrantable vocación de destrucción del ecosistema. Sender defiende categóricamente que las ballenas se suicidan voluntariamente y que no es la polución o contaminación acústica de los océanos la causante de semejante suicidio colectivo. No es la primera vez que hechos de este tipo suceden. Habla el escritor de cómo las ballenas acuden con cierta frecuencia a las costas de la Baja California y de Florida para dejarse morir por desecación. Y, ¿por qué quieren suicidarse las ballenas?, unos animales que tienen el cerebro diez veces más grande que nosotros, los seres humanos. Dicho de otro modo, son infinitamente más inteligentes e inofensivas que nosotros y han decidido suicidarse desde que ha aumentado su persecución y caza, desde que los mares y océanos registran altas cotas de contaminación ambiental.
Y en esa reiteración y reflexión previa que desarrolla Sender a lo largo del libro, se vuelve a preguntar:
"Por qué se suicidan esos enormes cetáceos atediluvianos que tienen una capacidad de anticipación intuitiva diez veces mayor que nosotros y que renunciaron hace cientos de millones de años a las tareas que han levado a los hombres a lo que llamamos la "civilización"?. ¿Qué es lo que en su intuición perciben las ballenas?. El riesgo probable del fracaso de la vida orgánica incluidos los genes de las especies vertebradas y mamíferas?. Una anticipación voluntaria de una destrucción inevitable y próxima? ".

Llevamos el universo entero en nuestro sistema nervioso. Y esta no es una aseveración que realizo desde el esoterismo o la espiritualidad. Para nada. Científicamente ya dijo Ramón y Cajal (y recoge Sender en su libro) que el sistema nervioso del hombre y la mujer (especialmente en el cerebro) tiene más neuronas y sinapsis de neuronas (unidades activas) que unidades físicas de materia (átomos y electrones) hay en el universo entero. ¿No es asombroso? Y si esto es así, las ballenas teniendo un cerebro diez veces más grande que el nuestro, y con predominio de genes intuitivos, ¿por qué deciden suicidarse? Concluye el escritor de la siguiente manera: "las ballenas, con una capacidad de intuición enormemente superior a la nuestra, parece que han decidido que no vale la pena seguir viviendo.."

La reflexión sería la siguiente ¿nos están avisando las ballenas de algún peligro amenazante? ¿es una llamada al orden en este desequilibrio medioambiental que estamos propiciando, en esta carrera hacia la destrucción ecológica del planeta?
Son solo reflexiones que surgen de la lectura atenta del libro de Sender y de estos hechos misteriosos de la muerte de ballenas que suceden cada vez más frecuentemente y a los que los científicos no dan respuesta.

Mientras nosotros los humanos no tomemos conciencia de nuestra responsabilidad y respeto hacia con el resto de habitantes del planeta y el mismo planeta y continuemos siendo cómplices de esa destrucción que parecen presentir de una forma intuitiva nuestros compañeras las ballenas, esto no tendrá solución.