miércoles, 20 de abril de 2011

Las 'Pequeñas cosas' de Sole Giménez


Las ‘Pequeñas cosas’ que dan título a su cuarto disco en solitario son las que le importan en su vida y, ahora, en una espléndida madurez profesional y personal, continúa la línea iniciada en su anterior disco ‘Dos gardenias’ al versionar y reinventar once grandes temas de la música en clave de latin jazz, sin dejar de lado su fructífera faceta como compositora.
Sole Giménez va paso a paso pero muy segura en esa nueva trayectoria musical que emprendió en solitario al dejar la que fuera su banda durante veinte años ‘Presuntos Implicados’. El pop no es ahora su prioridad y sí el jazz, esa forma de reinterpretar grandes temas latinos que debe ser todo un lujazo para una cantante como ella con tantos registros vocales.

- Tres a uno. Con ‘Pequeñas cosas’ son tres los discos de versiones y uno, ‘La felicidad’, con temas propios. ¿Le interesa más en estos momentos esta vertiente de la creación musical?
-Me interesa todo porque yo siempre estoy dispuesta a aprender y el hecho de hacer una nueva canción a partir de una ya existente, es un proceso complicado bastante traumático y que dura tiempo ya que tienes que pelear con la canción hasta llevarla al registro del latin jazz. Este proceso de reinventar las canciones de otros y hacer una nueva resulta interesante y divertido y requiere mucha creatividad. Es algo muy diferente al hecho de componer, donde pones más de ti, de tus inquietudes, es un poco como hacer psicoanálisis, salen cosas que parece que no van contigo.
-Imagino que algunas canciones se le habrán resistido..…
-Y tanto que sí. De hecho, las que no están, es que no ha habido manera. Pero no se trata solo de una canción en concreto, si no del momento en el que te pille, de cómo buscarle la media vuelta. Se puede dar el caso de que al hacerla no se aporta nada o suena igual que antes y hay que buscarle un nuevo ritmo…
-Y ahí los músicos que le rodean juegan un papel fundamental..
-Dentro de mis posibilidades, siempre procuro rodearme de muy buenos músicos, porque también quiero aprender de ellos y de mis posibilidades como cantante, compositora e intérprete. No quedarme en el pop y evolucionar.
-Vale, esa puede ser la explicación de porqué tras su disco ‘La felicidad’ inicio, por así decirlo, otra senda dentro del mismo camino…
-‘La felicidad’ fue un disco necesario, una toma de tierra. Luego me di cuenta de que me apetecía hacer otras cosas al margen del estilo del pop y subirme al escenario con músicos. Yo ahora me doy cuenta de que como intérprete tengo un repertorio que quita el hipo, ni en sueños podía imaginarme esto, y es muy bonito alcanzar la complicidad con el público a través de estas canciones tan conocidas.
-Dice que ‘La felicidad’ fue un disco necesario. Fue también un disco muy valiente donde se ‘desnudaba’ en parcelas duras de su vida privada y mostraba también sus dotes como compositora. Como reza uno de los temas de su disco, ¿éste no fue hecho por casualidad, no?
-Efectivamente, yo no creo en las casualidades y, lo bueno o lo malo que nos pase en la vida es una manera de aprender. Todo lo que pasó entonces tenía que suceder para que aprendiéramos todos. El aprendizaje que obtenemos de esos momentos duros son los que te hacen crecer como persona.
-Y para finalizar, ¿cuales son las pequeñas cosas que le importan a Sole Giménez?
-El sol que luce hoy en Valencia, por ejemplo, la sonrisa de mi hija, en definitiva, esas cosas importantes que hacen que te suba el ánimo..

martes, 19 de abril de 2011

El viajero del siglo XXI


No es un cuaderno de bitácora, ni un libro de viajes, ni una guía de itinerarios turísticos, ni tampoco es un manual de Geografía. El libro de Paco Tortosa ‘De viatge per terres valencianes. Al segle XXI i en el marc de la sostenibilitat’, que acaba de editar Carena Editors, es inclasificable. Es posible que, sin saberlo, Paco Tortosa acabe de alumbrar un nuevo género, todavía sin bautizar, y que quizá sirva de oráculo para los futuros viajeros del siglo XXI, aquellos que se atrevan a mirar el paisaje natural y cultural que les rodea con ojos críticos. Y es que el autor de la serie ‘Passejades’, el primer volumen de una serie de tres que ha comenzado por las comarcas de la provincia de Valencia y que tendrá continuidad en Castellón y Alicante, pretende claramente despertar en el lector la motivación por descubrir el territorio que le es consustancial y, posteriormente, animarle para que reflexione sobre su entorno.
A Paco Tortosa, geógrafo y fotógrafo autodidacta valenciano, y pionero también del cicloturismo en España, le avalan sus treinta años viajando por el mundo con su bicicleta, la experiencia de pisar tierra y recorrer camino, siempre atento y con la cámara de fotos para captar ‘ese preciso detalle’, ese que le ayude a explicar, a denunciar o, simplemente, a gozar. Comenzó escribiendo en la cartelera Turia esos recorridos por tierras valencianas que, ahora, forman parte de este primer libro. “Es como un dietario de viajes, unas crónicas de viajes –explica-, en las que tienen cabida las emociones que me han causado los lugares que he visitado y las gentes que he conocido”.
Y de esta manera, Paco Tortosa estructura el libro por comarcas y, como si de un reportaje periodístico se tratara, titula, en casos, subtitula, completa con fotografía y pie y, por último, añade una cita de un autor valenciano y nos descubre cómo Vicent Andrés Estellés o Joan Fuster también repararon en su tierra y escribieron sobre ella.
No falta en el libro de Paco Tortosa ese toque de atención hacia la degradación y la aniquilación que sufre la huerta de Valencia o el deterioro de nuestras costas, pero también tiene cabida la admiración por la belleza de unas oliveras o la recomendación de una casa rural. Ahora sí, y en eso se muestra taxativo: el coche se queda en casa. “El concepto de turismo rural está equivocado –afirma-. Tenemos que empezar a apostar por nuestro valioso patrimonio ofreciendo paquetes turísticos a grupos, en base a estructuras culturales naturalistas no motorizadas, ya que existe mucha demanda en este sentido y no somos capaces de cubrirla”.
Para acabar, comenta Paco que este libro es el embrión en un ambicioso proyecto que le ha encargado el Servicio de Publicaciones de la Universitat de València: 20 volumnes de itinerarios no motorizados por el País Valencià, a realizar durante cinco años. Como si de un Cavanilles del siglo XXI se tratara, Paco Tortosa perfilará 4.000 kilómetros de itinerarios, fuera de sendas marcadas y carreteras, a su aire, y siempre bajo la bandera de ese turismo natural y cultural no motorizado que no se cansa de reivindicar.

domingo, 6 de marzo de 2011

Un núvol blanc



Senzillament se’n va la vida, i arriba
com un cabdell que el vent desfila, i fina.
Som actors a voltes,
espectadors a voltes,
senzillament i com si res, la vida ens dóna i pren paper.

Serenament quan ve l’onada, acaba,
i potser, en el deixar-se vèncer, comença.
La platja enamorada
no sap l’espera llarga
i obre els braços no fos cas, l’onada avui volgués queda’s.

Així només, em deixo que tu em deixis;
només així, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d’alguna branca.
Molt blanca...

Sovint és quan el sol declina que el mires.
Ell, pesarós, sap que, si minva, l’estimes.
Arribem tard a voltes
sense saber que a voltes
el fràgil art d’un gest senzill, podria dir-te que...

Només així, em deixo que tu em deixis;
així només, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d’alguna branca.
Molt blanc...

Los agujeros del callejero de Valencia


Si las calles fueran una metáfora de las ciudades, muchas de ellas nos darían sobrada información sobre los amores y los odios que laten bajo su asfalto procedentes de las urbes que las vieron nacer y los responsables municipales que las bautizaron. Los nombres de las calles tienen una importancia
vital en el entramado y fisonomía de las ciudades, ya que denominan las arterías que permiten la vida en ellas. Son seña de identidad urbana, ofrecen la información básica para desenvolverse, pero también ponen a nuestra disposición una oportunidad cultural única al descubrirnos los personajes ilustres que se ocultan tras ellas y el porqué alcanzaron la gloria de tamaña distinción, de dar nombre a una calle en su ciudad natal o, más aún, en otras lejanas con las que no tuvieron vínculo alguno. De la mano del fotógrafo Rafael Sena, hijo y nieto deuna saga de fotógrafos valencianos, y quizá la persona que mejor conozca el callejero del ‘cap i casal’ al estar ultimando un libro sobre la historia de las calles de Valencia, realizamos un recorrido por ese itinerario de odios y amores, de agravios comparativos y olvidos imperdonables, hacia esos personajes que dan nombre a nuestras calles.
Exilio en la huerta
Una primera parada nos lleva hasta la pedanía de Borbotó donde Rafael nos indica que podremos encontrar la calleJosep Renau (Valencia, 1907 - Berlín, 1982). Esta destartalada calle, unaespecie de callejón sin salida, pegado a la huerta en las afueras de Borbotó, parece una metáfora del exilio que sufrió en México el que fuera el más grande cartelista republicano, que ha dado nuestro país. Pintor,
fotomontador, muralista reconocido mundialmente, Renau es uno de los artistas valencianos más importantes del siglo XX, al que la ciudad dedica una calle desmerecedora de su valía artística. Sin dejar el mundo del arte, y sin alejarnos mucho de Renau, la artista Manuela Ballester (Valencia, 1908-Berlín, 1994), la que fuera su compañera sentimental, es una de las grandes olvidadas en la historia del arte valenciano por su condición de mujer, pero también en el callejero. No tiene calle en la ciudad, al igual que su hermano, el escultor Tonico Ballester. Aparentemente, corre mejor suerte, el escultor, pintor y artista gráfico Eusebi Sempere (Onil, 1923-1985) aunque, en el reparto, su categoría como pintor más representativo del arte cinético en España, no le han hecho merecedor de una calle y se ha quedado con un pasaje, en el distrito de Algirós, cerca del Mestalla. Un lúgrube
callejón entre fincas que los vecinos utilizan para aparcar al pasar inadvertido.
Valencia tampoco olvida a sus escultores insignes. A todos, excepto a uno: Andreu Alfaro (Valencia, 1929). Mientras el escultor Miquel Navarro (Mislata, 1946), por poner un ejemplo, tiene ya su calle, en una de las zonas de expansión de la ciudad, en Nou Campanar, Andreu Alfaro, Premio Nacional de Artes Plásticas, y con obra pública repartida por las principales capitales del mundo y en museos de gran prestigio, no tiene una en su ciudad natal.

Literatura en el olvido
Escritores, literatos, poetas, pedagogos.., no quedan inmunes a las grandes metáforas urbanas de ‘olvidos’ y ninguneos. Uno de los ‘olvidos’ más flagrante es el que se ha cometido en la figura del escritor Joan Fuster (Sueca, 1922-1992). El autor de ‘Nosaltres els valencians’ dijo ‘cada acción que
nosotros no hagamos, será hecha contra nosotros’. Quizá el no reconocimiento de la ciudad de Valencia a un hombre de su talla y valía intelectual, Premio de Honor de las Letras Catalanas, haga honor a la frase que pronunció y diga mucho de nosotros, los valencianos . El escritor y pedagogo Enric Soler i Godes (Castelló, 1903- Valencia, 1993), uno de los firmantes de les Normes de Castelló,
tampoco tiene calle a su nombre, mientras que, por contra, Jordi de Sant Jordi (Valencia, 1399-1424), caballero y escritor en la corte de Alfonso el Magnánimo, tiene dos: Mosen Jordi, en Olivereta, y la que lleva su nombre, muy cercana a los Jardines de Ayora.
¿Plaza o pantera?
El filólogo, historiador y escritor, Manuel Sánchis Guarner (Valencia, 1911-1981), puede hacer gala de tener una gran plaza en la ciudad de Valencia, confluencia de arterias importantes como la avenida de Peris y Valero, y atestada de vehículos en un tráfico continuo. Desgraciadamente, la plaza que la ciudad le dedica a uno de los participantes de la elaboración de las Normas de Castellón y autor de ‘La llengua dels valencians’, no es conocida por su nombre sino porel de un conocido dibujo animado ideado por Blake Edwards, la pantera rosa. El ingenio popular de los valencianos
bautizó la fuente que preside la plaza, obra de Miquel Navarro, con este nombre debido al parecido
de la escultura con el felino animado. En este recorrido, no podemos olvidarnos de la calle del escritor Enric Valor i Vives (Castalla, 1911-Valencia, 2000), muy cercana a la calle Miquel Navarro, en nou Campanar, pero con la que no guarda ninguna semejanza, ya que la dedicada al autor de las
famosas ‘rondalles’, ni tan siquiera aparece en el callejero.
Avenida para el humor
La que sí aparece y con nombre y dos apellidos, y por más señas con el nombre artístico con el que se le conocía en los circuitos humorísticos valencianos es la calle de Manuel Melià i Fuster, Don Pío (Valencia, 1951-1994). El popular Don Pío, famoso por el programa televisivo ‘No te rías, que es peor’, tiene una flamante calle en Valencia, en una de las últimas zonas residenciales de expansión
de la ciudad gracias al boom del ladrillo, en Nou Benicalap. Es una calle amplia, con parque infantil y rodeada de fincas de reciente construcción y franqueada por una especie de glorieta con azulejos de todas las fallas de la ciudad de Valencia.
Últimos reconocidos
Y los últimos que se añaden a la larga lista de personajes con calle en Valencia son el músico Francisco Llácer Pla, la indumentarista Carmen Ferrés García-Insa, el medallista paralímpico Vicente Gil Ros, el catedrático José María Desantes Guanter y los artistas Pedro Cámara y Nassio Bayarri. La comisión de Cultura acordó hace unos días dedicarles una calle ‘a valencianos que han destacado a lo largo de sus vidas en sus distintas ocupaciones y quehaceres profesionales’. Más que justificadas la calles dedicadas al compositor Francisco Llácer-Pla (Valencia, 1918-2000) y al pintor y escultor Nassio Bayarri (Valencia, 1932), quien fuera galardonado el año pasado por laGeneralitat Valenciana con la Distintión al Mérito Cultural. Otros y otras no han tenido esa suerte al haber sido olvidados en ese limbo urbano cultural, en el que se convierten, a veces, las ciudades.

“Sin criterio, ni planificación”
Rafael Sena tiene catalogadas hasta la fecha la historia y origen de un total de 3.300 calles. Le preguntas por alguna, y, automáticamente, la ubica en el entramado urbano de la ciudad y te ofrece explicaciones más que sobradas sobre el personaje y su contribución al mundo de la Cultura. Su pasión por el callejero comenzó a través de la fotografía y culminó en una exposición que montó en 1990, en el Café Lisboa, dedicada a la rotulación de las calles. Después siguió y en la actualidad está terminando un libro-inventario que compila la historia del callejero. Con la autoridad que le confiere el estudio sistemático de las calles, asegura que los despropósitos cometidos con ciertos personajes, no son fruto del actual gobierno municipal, si no que responden todos, sean del tinte político que sea. Para Rafael Sena, el callejero está sometido a los vaivenes políticos, a los intereses
concretos de cada grupo político y es hijo también de su época histórica. No hay más que observar, por ejemplo, cómo muchas de las calles del barrio de Ruzafa (Cuba, Filipinas...) reflejan el ‘amor patrio’ al imperio español, en el XIX, con la pérdida de las colónias. La influencia de la Iglesia en la rotulación de las calles, también es sintomática. Y el bilinguismo –añade Sena-, y el deseo de castellanizar algunas calles. Un ejemplo es la calle Joanot Martorell, cercana a los jardines de Viveros, en la que conviven dos rótulos, en valenciano y en castellano.
Grandes avenidas y calles emblemáticas para los escritores en lengua castellana, y otras más discretas para aquellos que realizaron su obra en valenciano. Detalles inexplicables para Sena. “Por qué una gloria portuguesa como Viriato tiene una calle? y ¿por qué todos los pueblos de Murcia y Aragón sí están representados en el callejero, mientras que faltan algunos pueblos de Valencia como Bunyol?.
En definitiva, Sena afirma tajante a modo de conclusión que el callejero de Valencia está realizado “sin criterio, ni planificación”, y lamenta que esto refleje la pérdida de personalidad de la ciudad.
Fotos: Silvia Peris
1.- Calle Don Pío; 2.-Calle Miquel Navarro; 3.- Calle Josep Renau

sábado, 19 de febrero de 2011

Kiko Veneno: "Me molesta que etiqueten mi música"



Acabó el año con nuevo disco, ‘Dice la gente’, y ha comenzado el 2011 con una gira de conciertos. Lenguaraz impenitente recala en Valencia con polémica a cuestas a causa del veto reciente en Ceuta por unas declaraciones que dice lamentar. Kiko es mucho Kiko.

A pesar de que en España existe la libertad de expresión, unas declaraciones a un diario local en las que cuestionaba la españolidad de Ceuta, le han costado a Kiko Veneno la suspensión de su concierto por parte del ayuntamiento popular de esa ciudad. En su página web, el cantante asume el error y pide disculpas a sus seguidores.
- En el tema ‘Pájaro en el cable’, dice ‘voy buscando mi manera de ser libre’. …¿no le parece que cada vez nos dejan menos ejercer nuestra libertad y que resulta más difícil?
-Don Quijote lo veía claro….El sistema es más complejo pero más simple a la vez. A los que hacemos música no nos interesa el control exhaustivo que ejercen los políticos y los trucos que se inventan para controlar más y más. La música está en la vida y la vida está en la música. Yo vivo en un mundo aislado inmune a la manipulación.
-Dicen que ‘Dice la gente’ es su trabajo más permeable a los ritmos africanos, que se respiran aires de blues del desierto..¿Quizá le apetecía en este momento concreto y ya que produce usted el disco, hacer esta apuesta?
-Todos los discos que he hecho hasta el momento ha sido porque me apetecía hacerlos y, éste último, también. La música africana siempre ha estado en mi vida, con ese espíritu del desierto tan peculiar, cargada de espiritualidad, conectada a la vida cotidiana y alejada del sentido profesional que le damos nosotros…
-El disco tiene catorce temas, dos de los cuales ‘La rumba de la crisis’ y ‘Solo hay que soplar’ están inéditos en Itunes. Además, de ‘Señorita’, que se grabó la maqueta pero que, al final, no se ha incluido …
-Sí, y me dan muchas ganas de cantarlo porque trata del problema que tenemos los músicos en los aviones cuando nos vemos obligados a facturar la guitarra o pagar un asiento para evitar que la rompan y poder viajar con ella.
-Le gusta hablar de las cosas cotidianas de la vida e impregnarse todo tipo de músicas e influencias..-
Eso es la música popular, la que comunica unas vertientes con otras porque la música es la libertad de hacer lo que sientes.
-Entonces, ¿supongo que le fastidiará un poco que clasifiquen o etiqueten su música? ¿Qué digan de usted que es un cantante de flamenco fusión, flamenco rock o rumbero, tal y como le han llegado a definir?
-Me molesta mucho que etiqueten mi música. Yo soy un cantante de música popular pero, como siempre digo, existe una necesidad de controlar, de clasificar y en esa pobreza nos movemos.
-Y ya que dice que la música es su vida, le imagino enfrascado en nuevos proyectos
-Sí, estoy trabajando material para armar las canciones de mi próximo disco. Estoy haciendo letras nuevas y viendo a ver de experimentar en el campo del sonido. Soy como un naturalista al que le gusta experimentar en la música con sus conocimientos y herramientas.

viernes, 7 de enero de 2011

Las fotografías de Héctor Garrido


Caprichos del destino hicieron que hace unos meses conociera al fotográfo andaluz Héctor Garrido en un viaje de regreso de La Habana. Fuimos compañeros de asiento en el vuelo de Iberia que cubre el trayecto La Habana-Madrid por espacio de unas diez horas aproximadamente. El venía de inagurar su exposición "Agua" en Habana Vieja, concretamente en el Centro Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, y yo efectúaba por segunda vez en menos de un año el camino de vuelta desde La Habana hasta mi país en una búsqueda constante de identidad que me tiene atrapada aún hoy en un espacio y un tiempo en el que no me reconozco. Pero esa es otra historia que quizá algún día relate, ahora quiero hablar del fotógrafo Héctor Garrido, del casual descubrimiento que realicé volando sobre sus fotografías cual alfombra en un viaje apasionante por captar la esencia.
A pesar de habernos conocido hacía escasos minutos, Héctor no dudó ni un instante a la hora de desnudar su trabajo a los ojos de una desconocida, índicio de generosidad y pasión por su trabajo. Me enseñó algunas de las fotografías que ilustran la exposición que acababa de inaugurar sobre el agua, imágenes de agua captada desde el cielo en diferentes partes del planeta, un agua corrupta por la mano del hombre, alejada de su esencia de vida, pero convertida a través de su cámara en colores y formas de gran belleza, en una suerte de catarsis artística y denuncia medioambiental.

Me enseñó también las fotografías que acababa de realizar callejeando por la ciudad de La Habana, me explicó cómo gustaba de perderse por Centro Habana, Habana Vieja, Vedado...hablar con sus gentes, interactuar con ellos para captar precisamente esa esencia que va buscando, esa mágia de la fotografía que él describe y que agarra el instante presente por los pelos para convertirlo en recuerdo. Le escribí pasados unos días y él me contestó amablemente regalándome algunas de sus fotografías de la Habana en su deseo sincero de que conectara con una tierra que me tiene enamorada y que espero ver muy pronto. Una vez más hizo manifiesta su generosidad de fotógrafo amigo que me permitió volver a viajar hasta La Habana en esa alfombra voladora que son sus fotografías, plenas de mágia y recuerdos entrañables que pueblan mi alma. Gracias Héctor.
Fotografías de la entrada: Héctor Garrido
http://www.hectorgarrido.com/
Héctor Garrido: Fotógrafo especializado en naturaleza, ciencia, así como reconocido divulgador científico. Ha realizado un buen número de publicaciones y más de cincuenta exposiciones fotográficas y divulgativas. Es autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre naturaleza y etnografía en distintos medios. Como fotógrafo ha colaborado en publicaciones de prestigio y ha ilustrado un buen número libros y discos. Ha realizado fotografías para diferentes medios como El País, El País Semanal, National Geographic, El Mundo, Quercus, etc. Desde 2007 es Coordinador del Servicio de Cultura Científica del CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Andalucía, ejerciendo la dirección artística y de programación de la Casa de la Ciencia de Sevilla (CSIC) y el Foro de la Biodiversidad (CSIC-Fundación Biodiversidad). Dirige el Banco de Imágenes de Doñana (Estación Biológica de Doñana-CSIC

jueves, 23 de diciembre de 2010

Marcos Ana, por Navidad


En una librería de la calle Obispo de La Habana compré el mes pasado el libro del poeta Marcos Ana, "Decidme cómo es un árbol". Memoria de la prisión y la vida. Me costó 15 pesos cubanos, no llega a un euro, en una edición muy sencilla publicada por el Instituto Cubano del Libro. Que bella sorpresa me encontré al iniciar su lectura, páginas llenas de humanidad, ejemplo vivo de solidaridad y de dignidad en la vida. Fernando Macarro Castillo, que tomó su nombre poético de los nombres de pila de su madre y de su padre, fue el preso franquista que más años pasó en prisión. Entró por primera vez en la cárcel a los veinte años y saldría veinte años después, toda una juventud entre rejas soportando las vejaciones del régimen.
El aspecto que más me ha impresionado de la lectura atenta de cada una de esas páginas es la humildad con que Marcos Ana ofrece su testimonio, insistiendo una y otra vez en que él representa a tantos y tantos hombres que creyeron en la utopía, que defendieron la dignidad de las personas frente la opresión, la falta de libertad, en definitiva, frente a una dictadura de las ideas y la imposición.
Uno de esos hombres fue mi abuelo, Máximo Peris, tesorero de la CNT en Valencia y que, aún teniendo todos los papeles para marchar al exilio francés, se quedó en casa con su mujer y sus hijos, fue apresado y murió de tuberculosis y las palizas que le propinaron en la cárcel de San Miguel de los Reyes.
Mi abuelo está en esas páginas del libro de Marcos Ana, que han hecho que en muchos momentos se me saltaran las lágrimas.
A los que se empeñan en olvidar, a los que quieren que la memoria sea ocultada y sus páginas borradas del libro de la Historia, yo les regalaría ahora que viene la Navidad, un ejemplar de estas memorias de vida de Marcos Ana para que encuentren en ellas ese sentido por el que se supone se celebran estas fiestas en las que todos debemos ser un poco más solidarios y pensar más en el prójimo. Este libro si que está impregnado de espíritu navideño y no los escaparates del Corte Inglés.

sábado, 19 de junio de 2010

Un icono de la decencia social


José Saramago murió ayer en su casa de Tías, en Lanzarote a los 87 años. De todos los titulares, escritos y recuerdos que personajes del mundo de la Cultura, la judicatura, la política...le han dedicado estos días, me quedo con el del escritor Luis Sepúlveda. Le define en su escrito como "Un icono de la decencia social", y el juez Baltasar Garzón afirma en otro texto que le dedica lo siguiente: era un referente ético indispensable en una sociedad sin referentes morales. Saramago nos deja un poco a oscuras, sin guía ..., siempre he leído vorazmente su obra intentando comprender mejor el mundo que me ha tocado vivir y he buscando respuestas en sus palabras, artículos e intervenciones públicas denunciando las barbaridades que se cometen en este mundo globalizado y defendiendo a los más necesitados. Siempre admiré su compromiso social y ético, y pude percibir su humanidad en un contacto esporádico en su visita a Valencia para asistir al nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia en el año 1999. Me firmó un ejemplar de "Memorial del Convento", el libro que enamoró a su mujer Pilar del Río y que también me enamoró a mi. También le entrevisté para el Diario ABC cuando aún no le habían concedido el Nobel. Pronunció en aquel entonces la conferencia inaugural en la Universitat d'Estiu de Gandía y disertó sobre la xenofobia y el racismo.
Nos ha dejado un buen hombre y un excelente escritor. Nos ha dejado un referente, pero queda su obra y sus reflexiones que revisaremos y, sobre todo, seguiremos al pie de la letra el consejo que nos da en ese último post publicado en su blog, en el día de ayer, y que dice así:
"Pensar, pensar, pensar..."

Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.


Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008

lunes, 12 de abril de 2010

La conquista de la felicidad

Hace ya algunos años, la prensa recogía una noticia insólita que inducía a pensar que todos los problemas de la Humanidad se acabarían como por arte de ciencia matemática....Vaya, que tan fácil como sumar cuatro manzanas y restar una. Psicólogos británicos habían descubierto la fórmula de la felicidad, y era la siguiente:

Felicidad = P + (5XE)+ (3XN)

Todo ello teniendo en cuenta que la variable P constituirían las características personales (filosófía de vida, adaptación y resistencia), la E representaría la existencia (salud, estabilidad financiera y amistad) y la N se correspondería con las necesidades prioritarias (autoestima, expectativas, ambición y sentido del humor).

Unos años después, el eminente y sobrevalorado Eduardo Punset, que tan pronto es político, como economista, como escritor, como divulgador científico, y que en los últimos años ha encontrado un filón en la publicación de libros, incidía en el tema y en su libro "El viaje a la felicidad", redundaba en la formulita y ofrecía una nueva ecuación basada principalmente en valores como las emociones y los factores externos e internos. Antes, durante y después de estas formulaciones sorprendentes, la felicidad como concepto y como estado vital deseable hacía correr ríos de tinta en la pluma de escritores, filósofos y científicos y, ya metidos en el siglo XX y parte de este XXI, en las plumillas de autores new age, de autoayuda, que han creído encontrar la piedra filosofal de la felicidad ofreciendo teorías innovadoras y métodos de alcanzarla en recetas de cuatro puntos con ingredientes incluidos.

Acabo de releer "La conquista de la felicidad" de Bertrand Russell, un hombre que tenía pinta de científico despistado y que parece ser llegó a los cerca de noventa años después de haber vivido una existencía intensísima con un montón de libros y ensayos escritos en el terreno de las matemáticas y la filosofía, cuatro matrimonios con sus correspondientes divorcios, penurias económicas, numerosos viajes y residencias en diferentes lugares, y tras una comprometida actividad política en defensa de las libertades y el pacifismo, que le valieron en algunos casos su paso por la cárcel. Vamos, lo que podríamos llamar una vida al 100 por ciento, con todas sus miserias y también con sus virtudes. Un señor que podría tener cierta autoridad para hablar de una materia de tanto interés para el más modesto de los mortales.

Para hacernos una idea sobre sus motiviaciones a la hora de adentrarse en este jardín, Rusell explicó que la obra "fue escrita en una época en que necesitaba ejercitar mucho mi autocontrol, y servirme de la experiencia aprendida con el dolor si quería que mi felicidad fuera estable y duradera". Parece ser que el libro fue denostado por los intelectuales de la época que la consideraron demasiado comercial y que, por el contrario, fue un éxito de ventas en los inicios de los años treinta, como lo son hoy en día algunos betsllers de autoayuda.

Bertrand Rusell se avanzó a esta pseudoliteratura y compuso una formulación de la felicidad de puro sentido común, en la que han bebido posteriormente muchos autores de gran éxito actualmente en nuestro país. Me estoy refiriendo a los Bucay, los Punset, etcétera...El profesor José Luis Aranguren indicaba que se trata de una obra escrita por un "moralista clásico". Yo más bien diría que es un compendio de reflexiones de un ser humano que trató de entusiasmarse con la vida y que compartió su entusiasmo con otros seres humanos.

domingo, 4 de abril de 2010

La Tinença de Benifassà, Reserva de la Biosfera


Hay un rinconcito en la provincia de Castellón que es una pequeña joya ecológica y paisajística, que tendríamos que encargarnos de conservar y valorar. Estoy hablando de la Tinença de Benifassà. Las mancomunidades y entidades comarcales que tienen que ver con este maravilloso reducto están pensando en la posibilidad de solicitar a la Unesco (Oganización Mundial de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) su declaración como Reserva de la Biosfera, una catalogación que procuraría su mejor conservación y dinamización turística de forma sostenible para evitar el despoblamiento y total abandono. Y es cierto, un recorrido por los pueblos que conforman la Tinença y el obligado intercambio de impresiones con sus habitantes, te da a entender que éste es el mayor peligro. Cada vez son menos los que habitan sus pueblos porque la subsistencia se hace difícil. Como difícil es alcanzar ese equilibrio entre la preservación de los ecosistemas, el disfrute de los mismos por parte del Turismo y facilitar los recursos suficientes para que puedan ganarse la vida sus habitantes.

Precisamente, si la Tinença consiguiera su declaración como Reserva de la Biosfera, tanto al gobierno autonómico como al central no les quedaría más remedio que encargarse de desarrollar políticas encaminadas a estos fines que no son ni más ni menos que las tres funciones que estipula el marco estatutario de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. A saber:

1.- Conservación: contribuir a la conservación de los paisajes, los ecosistemas, las especies y la variación genética.

2.- Desarrollo: fomentar un desarrollo económico y humano sostenible desde los puntos de vista sociocultural y ecológico.

3.- Apoyo logístico: prestar apoyo a proyectos de demostración, de educación y capacitación sobre el medio ambiente y de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.

No me duelen prendas en asegurar que La Tinença de Benifassà está totalmente olvidada y poco valorada por el gobierno autónomo de la Comunidad Valenciana, que sus maravillosos pueblos (desde Castell de Cabres, hasta Fredes, pasando por El Boixar, El Ballestar, etcétera), son un maravilloso ejemplo de la querencia de su tierra por parte de sus habitantes y los descendientes de los mismos, ya que son ellos y solo ellos los que están contribuyendo a que no desaparezcan restaurando y rehabilitando casas y recuperando algunas de ellas para turismo rural y restauración. Un esfuerzo que debería verse recompensado con esta declaración para que así, sus gobernantes tomaran conciencia.
Foto: Silvia Peris

martes, 30 de marzo de 2010

La segunda cita de Silvio

El cantautor cubano Silvio Rodríguez saca a la luz nuevo disco, titulado "Segunda cita", que presentó hace escasos días en Casa de las Américas de La Habana. El mismo explicó en la conferencia de prensa que dedica este disco al 50 aniversario de la revolución cubana, y que lo ha titulado de esta manera porque " hice un primer disco que se llamó Cita con ángeles y, recuerdo en la misma conferencia de prensa dije que veía venir la cita con los ángeles de mi tierra".
Silvio ha publicado estos días un artículo de opinión en "Rebelión" que encuentro de interés para su divulgación. Dice así:

Preguntas de un trovador que sueña


a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee


Si el flautista de Hamelín partiera con todos
nuestros hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro?
Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo
lleva el flautista de Hamelín ¿partiría con él?
Si un huelguista de hambre exigiera que
Obama levantara el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?
Si los miles de cubanos que perdimos familia
en atentados de la CIA hiciéramos una carta
de denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?
Si algunas firmas meditaran antes de
condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?
Si un líder del norte es un líder
¿por qué es caudillo el que nació en el sur?
Si la política imperial es responsable de
algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos
liberarnos también de esa parte de la política imperial?
Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a
toda o sólo a la porción ajena?
Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde
ha salido este pueblo tan bueno?
Aborto (marque con una cruz):
asesinato, hedonismo, piedad
Homosexuales (marque con una cruz):
Elton John advierte que Cristo era gay
¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz):
¿Zapata o Zapatero?
Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y
acabara el embargo ¿qué posición (común) adoptaría
el Kama-Sutra europeo?
Si el que hoy maldice ayer bendijo
¿con quién pasó la noche?
Si de veras nos haría tanto daño una amnistía
¿por qué no me lo explican?
Si la suma de ambas intransigencias nos
extingue y la nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros
hijos tendrán lo que merecen?
¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los
amarillos? ¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los
rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?
Si alguien roba comida y después resulta que
no da la vida ¿qué hacer?
Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría
ser emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano
provincial en una chabola periférica?
Patria, Universo, Vida, respeto al semejante
y todos Venceremos un poquito
Silvio Rodríguez
21 de marzo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

La mujer rota, en tierra hostil

Hoy, 8 de marzo de 2010, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Hoy, 8 de marzo de 2010 , leo casualmente las últimas páginas de una novela titulada "La mujer rota", escrita por la escritora francesa feminista Simone de Beauvoir hace ya más de cuarenta años y, reeditada recientemente por el periódico Público dentro de su colección de Pensamiento Crítico, que recomiendo. Y hoy, 8 de marzo de 2010, las cabeceras de los principales periódicos de todo el mundo recogen una noticia de que Kathryn Biggelow ha sido la primera mujer en la historia de estos galardones que se ha llevado el premio a la mejor dirección por su trabajo en la película "En tierra hostil". Recordemos que los Oscars cumplieron ayer su 82 edición. Esto quiere decir que ¿en casi un siglo de vida de esta ceremonia ninguna mujer ha sido merecedora de esta distinción?. Venga ya...., podría enumerar a unas cuantas. La entrega de este premio tenía cierto morbo, además, según rezaban todos los medios, al ser candidato nominado también en este apartado su ex marido James Cameron por la película "Avatar". El morbo venía por ahi y no por un trabajo cinematográfico que no entraremos a valorar pero que bien se merece un respeto ¿o no?.
Pues bien, estos tres hechos casuales y que mi mente ha asociado de manera automática esta mañana , ponen en evidencia que aún nos queda mucho camino a las mujeres por alcanzar esa igualdad de género en un mundo donde el poder patriarcal está cada vez más acentuado a través de las políticas neoliberales que se llevan a cabo.

"La mujer rota" de Beauvoir fue escrita, ya digo, en 1968 y leyendola hoy, 8 de marzo de 2010, tiene una vigencia que asusta. La historia de esas tres mujeres rotas que relata la novela, partidas literalmente por la mitad, divididas en trozos, que deben ensamblarse, en una unicidad que les confiera de nuevo su carácter como ser humano. Si a estas alturas las mujeres no tenemos claro que a nuestra condición femenina se sobrepone o superpone nuestra condición como seres humanos, con los mismos derechos y deberes que nuestros compañeros del sexo masculino, mal andamos. El feminismo es una suerte de humanismo que defiendo de forma militante y combativa.

Las mujeres seguimos estando rotas en una tierra hostil que continúa estando dominada por los hombres. Ya lo dijo en su momento Simone de Beauvoir: "El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres".

viernes, 8 de enero de 2010

El Cabanyal agoniza


Yo tuve una casa en el barrio del Cabanyal de Valencia. Viví unos cuantos años en el barrio y gocé del barrio, pero también sufrí con el barrio. Porque el barrio del Cabanyal viene agonizando desde hace muchos, muchos años. Están dejando que se deteriore casi tantos años como dura la instrumentalización política que se viene haciendo de una parte de la ciudad que los ciudadanos no podemos disfrutar por culpa de unos políticos especuladores ávidos de dinero y empeñados en maltratar y destruir un Patrimonio Histórico que nos pertenece solo y exclusivamente a los valencianos.
Este preámbulo lo realizo para salir al paso de los últimos acontecimientos que tienen al barrio en las portadas de los periódicos y titulares de televisiones. El Ministerio de Cultura ha emitido una orden por la cual paraliza los derribos de las casas afectadas por el proyecto de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez al mar que impulsa el ayuntamiento del partido popular que comanda Rita Barberá. El citado ayuntamiento y el gobierno autónomo valenciano, también capitaneado por el popular Francisco Camps, la derecha más recalcitrante, han unido sus fuerzas al aprobar un decreto que, según tengo entendido, invalida la orden ministerial. Poco me importan las cuítas políticas o judiciales que pueda entrañar este asunto, y que se remontan ya diez años atrás con pronunciamientos del Tribunal Superior de Justicia, incluidos.
El caso es que, mientras tanto, el barrio agoniza..., se están deteriorando a marchas forzadas las casas que se pretenden proteger y sus fachadas de cerámicas modestas son un ejemplo bellísimo del Modernismo popular de final del siglo pasado que los habitantes de menos recursos de esta parte de la ciudad quisieron imitar a imagen y semejanza de las casas de los ricachones del Ensanche o la calle La Paz, otras zonas de la urbe de más solvencia económica.
Yo he visto mientras vivía en el barrio como una pareja de turistas japoneses fotografiaban sin parar las fachadas de estas casas creyendo que se trataban de reclamos turísticos. En Valencia tenemos un barrio único en el mundo, un barrio que si se recuperara y rehabilitara, sería una atracción turística de primer orden y dinamizaría la zona costera de la ciudad, pegada al paseo marítico y que la alcaldesa de la ciudad se empeña en relegar a los ricachones que vienen al evento exclusivo y elitista de la Copa América. Esta señora no se ha enterado que tiene que gestionar los recursos públicos para que los ciudadanos valencianos puedan tener mejor calidad de vida, una ciudad sostenible que está reñida con el cemento y hormigón que quiere esparcir por esa futura avenida que se construirá sobre las ruinas de un patrimonio histórico que pretende devastar con las demoliciones de edificios que ya han comenzado y que, afortunadamente, se han visto paralizadas como consecuencia de la orden ministerial.
Las casas del Cabanyal que pretende destruir son bellísimas, y esa zona está declarada Bien de Interés Cultural, algo parece les importe poco en pro de un supuesto progreso que tan solo beneficiará a las constructoras que tienen previsto realizar sus moles de edificios a imagen y semejanza de otra zona de la ciudad, la Avenida de las Cortes Valencianas. Eso es progreso, según nuestros actuales gobernantes, y no lo que pretendemos muchos: conservar aquello que nos da identidad como pueblo, que nos enraiza con nuestra Cultura, con nuestros orígenes.
Y mientras los políticos andan enzarzados en diatribas judiciales, el Cabanyal sigue agonizando....Yo tuve una preciosa casa en el Cabanyal de 1929, de la cual tuve que marcharme al no poder afrontar los gastos de rehabilitación que suponía dejarla como en su origen. Pedía subvenciones para restaurarla y todo eran impedimentos por parte del Ayuntamiento. Entendí que esa era la baza para que aquellos enamorados del barrio como yo, que habían comprado casa allí, se desesperaran y acabaran marchandose para poder especular agusto.
La operación está clara. Primero se abandona y deteriora un barrio, para después expropiarlo y poder especular para, a continuación, hacer negocio. Eso es lo que se pretende hacer con el Cabanyal, un caramelito muy dulce cerca del mar y conectado con la ciudad.
Porque no nos olvidemos de la historia del barrio. Antes fue un municipio independiente llamado Pueblo Nuevo del Mar. Se anexionó a Valencia en 1897. Antes de esta fecha, la ciudad de Valencia siempre le dio la espalda al mar y ahora lo que se pretende es que no podamos ver el mar con las moles de edificios que están proyectados en el barrio que pretenden destruir.
La Plataforma Salvem el Cabanyal, un grupo de vecinos contrarios a los proyectos del Ayuntamiento, viene luchando desde hace años porque no vaya adelante el plan. Tienen página web donde explican toda la historia y aportan documentos. De esta página es de donde he sacado las fotos que vienen publicadas en blog. Para cualquier consulta o ampliación del tema: www.cabanyal.com

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Zamba para recordaros


Ultimos latidos de un año que agoniza, echo la vista atrás y reparo en dos pérdidas terriblemente sentidas. El entrañable poeta uruguayo Mario Benedetti nos abandonaba en primavera y Mercedes Sosa, la gran cantautora argentina, lo hacía en otoño. Los poemas de Benedetti, una explosión de vida, de color y fragancias sutiles, como la estación en la que nos dejó y las canciones de Mercedes Sosa, hojas que caen de los árboles, ese aterciopelado timbre de voz, penetrante, intensísimo, como salido de lo más hondo, melancólico como ese tímido octubre que se la llevó.

América Latina y el mundo entero nos hemos quedado huérfanos sin poder sentir ya nuevos poemas de Benedetti, las canciones de Mercedes Sosa. Son tantos poemas, tantas canciones que me han acariciado el alma durante tantos años....Ahora, a escasos pasitos del final de un año que nos arrebató vuestra presencia, entono una zamba para recordaros y eligo las "Utopías" de Benedetti y esa "Canción de las simples cosas". No son de lo más conocido, pero sí son dos maravillas que siempre estarán conmigo y me seguirán acompañarán en mi camino, aunque ya no estéis. Grandes, grandísimos, gente guapa, buena, valiente, honesta, comprometida, como pocos quedan, y es por esto que son los dos una gran pérdida.

"Utopías". Cómo voy a creer / dijo el fulano / que el mundo se quedó sin utopías. Cómo voy a creer que la esperanza es un olvido o que el placer una tristeza. Cómo voy a creer / dijo el fulano / que el universo es una ruina aunque lo sea o que la muerte es el silencio aunque lo sea. Cómo voy a creer que el horizonte es la frontera que el mar es nadie que la noche es nada cómo voy a creer / dijo el fulano / que tu cuerpo / mengana / no es algo más de lo que palpo o que tu amor ese remoto amor que me destinas no es el desnudo de tus ojos la parsimonia de tus manos. Cómo voy a creer / mengana austral / que sos tan sólo lo que miro acaricio o penetro. Cómo voy a creer / dijo el fulano / que la útopia ya no existe si vos / mengana dulce osada / eterna si vos / sos mi utopía.
Poema de Mario Benedetti, "Utopías"

martes, 29 de diciembre de 2009

Los tres pequeños cuadros de Sorolla


Hasta 282.000 visitantes ha registrado en Valencia la exposición "Visión de España. Sorolla en las colecciones de la Hispanic Society of America y de Bancaja", desde su apertura el pasado uno de octubre. Y precisamente debido a ese éxito de asistencia, sus responsables han decidido prorrogarla otros dieciocho días más hasta el próximo 28 de enero. Yo he sido de las que ha dejado casi para el último momento la visita y ya me arrepiendo porque vale la pena francamente contemplar una y mil veces la majestuosidad de unos cuadros que, en determinados casos como "Castilla, la fiesta del pan", llegan a alcanzar proporciones desmesuradas.

Creo que es precisamente este hecho el que llama la atención del público que sale de allí estupefacto ante dimensiones tan espectaculares que requieren cierta perspectiva para apreciar detalles y descubrir elementos que a palmo, pasarían desapercibidos. De todos es sabido ya que la mayor parte de las obras que conforman la exposición fueron encargadas en 1911 a Sorolla por el hispanista norteamericano Milton Huntington para que formaran parte de las salas de la Hipanic Society, fundada a principios del siglo XX con la intención de mostrar la cultura española en los Estados Unidos. Estas obras debían ubicarse en la Biblioteca del centro americano que, con el tiempo, formaron parte de la denominada "Sala Sorolla".
No voy a descubrir ahora aca la genialidad y lo gran pintor que fue Sorolla, expertos e investigadores habrán que lo hagan, pero sí daré mi propia visión de la exposición y lo asombrada que me fui al reparar en que verdaderamente fue un auténtico genio capaz de realizar monumentales pinturas y otras del tamaño de la palma de una mano, tan grandiosas como las primeras. Y es que yo, a diferencia de lo que se pueda esperar, quedé paradojicamente, impresionada ante la visión de tres cuadros chiquitos que me llamaron poderosamente la atención entre tanto derroche de pintura.

Son tres cuadritos de unos 16 por 22 centímetros, aproximadamente cada uno, que el artista realizó simultáneamente a los de la Hispanic Society y que forman parte de la colección de Bancaja. Quizá la entidad financiera ha aprovechado la ocasión para incluirlos dentro de esta muestra pero, bien es cierto, que llegan a pasar desapercibidos para el público que queda impactado, como he dicho, por los otros cuadros de mayor formato.
Pues bien, estos tres cuadritos recogen escenas cotidianas de principios de siglo en las playas de San Sebastián, La Concha, y Biarritz y son de una modernidad tal que agrandan aún más, pese a su reducido tamaño, el genio artístico que fue Sorolla. Ya digo, quedé impactada de ver estas tres pequeñas muestras de grandiosidad artística rabiosamente moderna entre la majestuosidad costumbrista de las obras de la Hispanic.
Así que mi enhorabuena especial para el comisario de esta muestra que ha tenido a bien introducir estos tres cuadros para deleite de algunos que como yo también disfrutan con el arte de reducidas dimensiones y gran contenido artístico.

martes, 22 de diciembre de 2009

José Luis Sampedro: "Debemos buscar una Cultura ajena al dinero"


El escritor y economista José Luis Sampedro me concedió una entrevista para Attac Televisión, en la que reflexionó sobre el mundo actual, la situación de crisis que venimos padeciendo, y el poder del dinero sobre los derechos fundamentales del ser humano. Apeló en el transcurso de la entrevista a la reconstrucción de los valores que se han ido perdiendo en pro de la Cultura del Neoliberalismo más salvaje, e instó a "la construcción de otros nuevos acordes con los tiempos actuales a través de la Educación, encontrar, en definitiva, otro sentido de Humanidad", dijo. Sampedro insistió en que debemos buscar una Cultura ajena al dinero y que "tenemos el deber de defender nuestra propia vida personal, frente a un sistema que ya está muerto". "Estamos saliendo de un mundo para ir a otro desconocido, que estará influido por razones científicas", concluyó.
Para ver la entrevista íntegra: http://attac.tv
Fotografía: Gonzalo Miranda

lunes, 21 de diciembre de 2009

Hemeroteca (1) José Saramago


Entrevista publicada en el periódico ABC en 1996. El escritor inauguraba la Universidad de Verano de Gandía (Valencia) y me concedió la entrevista para charlar sobre los aspectos fundamentales de su conferencia, que versaba sobre la intolerancia y la xenofobia. Lejos estaba yo de pensar que dos años después le otorgarían el Nobel de Literatura y que inmenso placer compartir con él unos minutos, descubrir la lucidez de sus palabras y su talante tan humano. Hacía unos meses acababa de publicar su "Ensayo sobre la ceguera", obra de la cual este año se ha hecho una brillante adaptación cinematográfica, a cargo de Fernando Meirelles, y que ha sido alabada por el propio Saramago.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Miquel Gil, un "cantaor" para el siglo XXI


Miquel Gil (Catarroja-Valencia, 1956) lleva una honesta trayectoria musical a sus espaldas desde que Vicent Torrent le diera el empuje para ponerse ante un micrófono. Corrían los tiempos del emblemático grupo valenciano “Al tall”, a principios de los ochenta, pero ahora lleva tres discos en solitario y prepara un cuarto. Siempre fiel a sus orígenes, se enorgullece al reivindicar un código de música tradicional valenciana que durante más de mil años ha formado parte de la cultura musical autóctona y que piensa que, entrados en un nuevo siglo, “aún es útil y más en una sociedad globalizada como ésta”, afirma.

-¿Qué pasa que se le ve tan poco por estas, sus tierras?
Eso quisiera yo saber. Hace seis años que triplico el número de actuaciones en Italia comparado con el territorio valenciano.

-Vaya, y ¿eso a qué es debido?
Pues, te tienes que escuchar, por ejemplo, de boca de ciertos gestores culturales que programan en base a lo que dice el Babelia o la Radio 3 de turno que, la música en valenciano no tiene público, que es mala…Y yo les diría a esos gestores que salieran fuera y que vieran como sesenta mil personas corean en Düsseldorf (Alemania) las canciones de “L’Ham de foc”. Los gestores culturales y los políticos culturales van a cosas seguras y persiguen lo mediático, aquello que está de moda.

-Y tal como están las cosas en la industria discográfica con las descargas de Internet, mal asunto ¿no?
Te planteas los discos de otra manera. El disco es como una inversión, una forma de dar la noticia de que has hecho un nuevo trabajo, los medios amplifican la noticia, llegas al público y en el directo es donde ganas dinero. El disco era antes parte del negocio y ahora es, simplemente, una noticia. En cuanto a los conciertos, el folk nunca ha sido muy mediático y, por tanto, los que nos dedicamos más a la cultura que a la industria, estamos padeciendo menos este momento.

-Siempre ha sido un hombre muy comprometido ideológicamente, ese compromiso salpica de forma muy clara su trabajo musical…
Yo reivindico la música y reivindico la utilidad del código tradicional valenciano de mil años de cultura musical valenciana de cara al siglo XXI. Creo que aún es útil y bien útil; y más en una sociedad globalizada como la nuestra en la que podemos transformar lo local en universal. Estamos a un “click” de escuchar a un grupo de la otra parte del mundo.

-Está preparando nuevo disco, según tenemos entendido una producción de esas que llama “raras” realizada por el puro placer de hacerla, sin más pretensiones…
Efectivamente. Se trata de uno de esos discos que intercalo en un ciclo de tres años entre disco y disco oficial. Es un disco de versiones con salida estilística hacia otros territorios musicales en los cuales nunca he trabajado, con temas de Cole Porter, Sting, Humet, entre otros.

-Y mientras este disco termina de tener forma, prepara ya un cuarto en solitario ¡Está que no para!. Háblenos de ese trabajo.
Continúo en la línea de “Orgànic”, con una parte musical en deconstrucción de la música tradicional valenciana y unos textos de poetas contemporáneos: Enric Cassases, Ramón Guillem, Manel Rodríguez. Soy reincidente en algunos nombres sin quererlo, ya que te gustan determinadas formas de escribir.

-A estas alturas de su vida, ¿cómo define su momento actual?
Soy un privilegiado que trabajo en lo que me gusta, en un juego de fidelidades y apetencias. A nivel personal, me tengo que encontrar bien conmigo mismo, porque sino no podré ser útil a nada, ni a nadie.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Hoja de ruta por el Mercado Central de Valencia


Es viernes y, en la antesala del fin de semana, se suceden las compras de última hora bordeando el filo del mediodía en la avenida María Cristina, una calle muy transitada de mi ciudad, Valencia, que deriva en el Mercado Central. Ese es mi objetivo, allá me dirijo, a una de las construcciones más bellas del Modernismo valenciano de principios de 1900. Diviso una de las cúpulas del edificio y accedo por la entrada de la calle Palafox, la más discreta y menos bulliciosa. Las imágenes que de esta imponente catedral del comercio ha realizado mi amigo, el fotógrafo valenciano Josefo Soriano, han desfilado por mi retina días atrás en una compañía estimulante desde que me pidiera que revelara con palabras el objetivo de su mirada.

Nada más entrar al recinto, allí está su sensible y artística impronta, al alcance de mi mano, en un espectáculo visual de colores que estallan ante mis ojos y que osaron colarse con anterioridad a través de la lente de su cámara. Me tropiezo de bruces con uno de los puestos vestido de rojo intenso, fresones bermellones que se expanden en abigarrado orden y ceden protagonismo a continuación a modo de bandera andaluza, en verde y blanco, manto de cebollas y alcachofas, orgullo patrio de la cada vez más diezmada Huerta de Valencia. La casi inexistente ya Horta de Valencia, tan ajena hoy en día al surtido de frutas tropicales que contemplan melancólicos una pareja de ecuatorianos, a los que a su vez, contemplo yo mientras lucen en arco iris un buen surtido de papayas, chirimoyas, mangos y guayabas que atestiguan como la Globalización corre por las arterias principales de un mercado que ya poco o nada tiene que ver con el que relatara Vicente Blasco Ibáñez en su “Arroz y Tartana”: “...La plaza (se refiere a la Plaza del Mercado, antesala del recinto cerrado que hoy visito), con sus puestos de venta al aire libre, sus vendedoras vociferantes, su cielo azul sin nube alguna, su exceso de luz que lo doraba todo a fuego, desde los muros de la Lonja a los cestones de caña de las verduleras, y su vaho de hortalizas pisoteadas y frutas maduras prematuramente por una temperatura siempre cálida, hacía recordar las ferias africanas, un mercado marroquí con su multitud inquieta, sus ensordecedores gritos y el nervioso oleaje de los compradores…”.

En el Mercado Central ya no se oyen gritos, ni los compradores andan nerviosos, ni el tranvía para en la puerta, ni llegan los huertanos con sus carros a vender sus mercancías…..El tráfico rodado de coches, motos y viandantes se mezcla con el ruido de unas obras cercanas y el estrépito de los autobuses de los que descienden turistas despistados que recalan ahí tras un periplo cultural por el triangulo artístico que conforma este edificio junto a la Iglesia cercana de los Santos Juanes y la bella Lonja de los Mercaderes, un majestuoso ejemplo del gótico civil que fue declarado hace ya algunos años Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El hambre aprieta y las ganas de llevarse a casa un souvenir alimenticio también. Se quedan como embobados ante el moderno e innovador puestecito de delicatessen, todo tipo de frivolités, aptos para el paladar más exquisito, aunque prefieran comprar vino, miel, aceite de la tierra y quesos. “Quesos de la Isla de Madeira!, esos no, por favor, queremos el Manchego, el español por antonomasia, el auténtico, el queso de La Mancha”. La vendedora también globaliza: les habla en alemán y ellos tan contentos, con su porción del queso de la Mancha, envasado al vacío, eso sí, para que aguante el viaje de vuelta a sus países.


Me gusta contemplar esos tomates lustrosos que se empujan los unos a los otros como queriendo entrar en plano. Me los imagino cortaditos a trocitos, en el plato, con sal y buen aceite de oliva, acompañados por una ración de encurtidos, olivas, pepinillos, que también encuentro en grandes cantidades en el puesto vecino. La boca se hace agua. Y esas primorosas ristras de ajos en grácil armonía con ñoras, piñas y racimos de plátanos para ver quien aguanta mejor el cuelgue. De repente, un cerdo me guiña un ojo para que repare en como será su futuro y tome buena nota: “Plastificado, acabaré…o entre solomillos y tocinos amigos”, parece decirme.

A izquierda y derecha, coles, zanahorias, espárragos, calabazas, repollos, rabanitos, hojas de roble, melones y sandías…y la naranja, que no falte, manzanas….Más colores para la paleta de imágenes que Sefo recogió y que yo ahora reconozco y disfruto. Me paro un ratito ante el puesto de huevos frescos, y comienzo a recordar en blanco y negro…, cuando mi madre me mandaba a comprarlos con la huevera de plástico, que te valía para siempre, te servía para toda la vida. Ahora, los huevos te los despachan en envases de cartón. Usar y tirar, y así con todo. Los cestos de mimbre o la bolsa de tela, perdieron terreno a favor de las bolsas. Hace falta una cultura ecológica, también en los mercados.


Decido adentrarme en la sección de Pescados y Mariscos. El Mercado Central luce limpio y ordenado. Los productos son de calidad y eso se nota, frescos y del día. Me viene a la cabeza la fotografía de Josefo, con esos langostinos, “els rojos” (la gamba roja de Denia), los busco y los encuentro. Ahí están, a diez euros el cuarto. Los caracolitos parece que estén cantando en un coro, mientras recuerdo el pez espada de la veleta de una de las cúpulas que mi amigo reflejó en una de sus imágenes y que busco con expectación ya en el exterior del Mercado. ¡Que bonitas son las dos cúpulas del Mercado Central!, con las dos veletas añejas, sobre todo la de la Cotorra, emblema de unos premios que todos los años convocan los vendedores del Mercado para distinguir a las personalidades que pelean por preservar las tradiciones de la “nostra ciutat”.

Vuelvo de nuevo al interior del recinto para admirar las cúpulas desde dentro, el minucioso trabajo de restauración que se ha hecho recientemente, con la recuperación también de las coloristas vidrieras, sus columnas y forjados, que imprimen al mercado ese aire “art nouveau”, que podemos encontrar también en otras zonas de la ciudad: las casas de las calles del Cabañal, un barrio que el actual ayuntamiento de Valencia quiere destruir a fuerza de excavadora.
Mi visita está a punto de concluir. Muchas, muchísimas, veces he pasado ante las puertas del Mercado Central y otras tantas he entrado para comprar, pero jamás mi mirada reparó en los detalles que la sensible lente del fotógrafo y amigo Josefo resuelve de manera brillante. Debo agradecerle que haya hecho que me acerque a un rincón de mi ciudad con otros ojos diferentes y le devuelvo el guante que me lanzó para que miremos juntos ese rinconcito cercano a la playa de la Malvarrosa, el barrio del Cabañal, que dentro de poco dejará de existir. Touché, Josefo!

*Todas las fotografías que ilustran este texto son del fotógrafo valenciano Josefo Soriano. Mi agradecimiento.